2.11.06

Ciudadanos: Neofascismo en Cataluña


De las elecciones catalanes,(parece obligado decir algo) quiero resaltar una mala noticia para los demócratas: la aparición en el Parlament de un avanzadilla neofalangista o, más bien, neofascista de aroma mussoliniano. Me refiero al grupo Ciudadanos. A él han ido a parar un puñado de votos neofalangistas de las filas del PSC (por algo este grupo fue apadrinado por Rosa Díaz, joseantoniana de pro en el Partido Socialista de Euskadi). Su financiación ha sido claramente españolista, para paliar el anunciado descenso del PP, y el apoyo mayor le ha venido de la prensa nazionalespañolista de Madrid y Barcelona.
¿Por qué le llamamos neofascista? Veamos. Se define por la negativa: no son, dicen ellos, ni de derechas, ni de izquierdas, ni de centro y ni siquiera son un partido (odian los partidos): todo esto forma parte del viejo discurso franquista y fascista de toda la vida.
Su ideólogo: Arcadio Espada, una especie de patética caricatura a lo payaso de Josep Plá, admira lo peor del clásico catalán, su fascinación por Mussolini y el fascismo italiano. Y toma como guía, el primer intento que, después de la II Guerra Mundial, se hizo en Italia por reconstruir un movimiento de masas de corte fascista, el llamado movimiento de L´uomo qualcunque (el hombre de la calle, el ciudadano sin mas) que se presentó como un no-partido (como el grupo Ciudadanos), no perteneciente ni a la izquierda , ni a la derecha, ni al centro (también como Ciudadanos). En Italia, este primer resurgimiento fascista fracasó ya que los fascistas más listo cambiaron rápidamente su camisa negra por la blanca de la Democracia Cristiana, apoyada por los EEUU. En España, los franquistas se sucedieron a sí mismos en el PP y ahora Ciudadanos viene a reforzarlos y a remozarlos con los arrepentidos de turno (Arcadio perteneció al PSUC) en una nación, Cataluña, en la que su presencia social es más bien escasa.
Arcadio Espada no sólo es un plagiario de J. Plá, tampoco tienen ideas propias en lo político y ha de inspirarse en rancios movimientos fascistas para ofrecernos algo que para cualquier conocedor de la historia huele a podrido a kilómetros de distancia.

1 comentario:

xavi dijo...

en: http://www.javierortiz.net/jor/apuntes/sobre-lo-de-cataluna

Sobre lo de Cataluña

Cuando vi las fotografías que se dejaron hacer anteayer los cinco principales candidatos a la Presidencia de la Generalitat, todos unidos en alegre comparsa, posando en las actitudes y con los fondos que los periodistas gráficos consideraron más oportunos, los cinco tan corteses, los cinco tan disciplinados, me dije: «¡Qué excelente retrato del establishment político de Cataluña!».

Tal vez piensen ustedes que mi exclamación tenía retranca. Si lo piensan, acertarán, porque la tenía. Pero sólo en parte.

Llevo muy mal, y no lo oculto, que los políticos se comporten como casta solidaria, o sea, como «clase política», según suele decirse (con más precisión sociológica de la que muchos atribuyen a esa expresión, por cierto). Ya sé que lo valiente no quita lo cortés, pero antes que cortés hay que ser valiente, y me da que son demasiados los dirigentes políticos que se muestran tan corteses, tan corteses, que todo se les va en la corte, y no hay manera de encontrarles el valor por ningún lado.

Eso es lo primero que me salió pensar, y lo admito, cuando vi a los jefes de fila de la política catalana tan sonrientes, tan trajeados, dándose palmaditas en la espalda, tan como si estuvieran en vísperas de Navidad y no del día de los difuntos. Eché de menos la evidencia de un sano odio mutuo, planteado bien a las claras. «Sin complejos», que suelen decir los del PP. Que el electorado pudiera tener claro que se deseaban lo peor mutuamente, por lo menos algunos.

Pero, como uno es vasco y sabe de los peligros que encierra eso de llevarse muy mal –e incluso a matar, si se me permite expresarme con la mayor crudeza–, también alimento una cierta envidia, y me digo: «Bien, todo tiene su lado bueno. Con éstos no habría modo de montarse una guerra civil, de ésas que algunos parecen echar tanto de menos».

Sea como sea, y háganse las cábalas que se quiera sumando los resultados de éstos con los de aquéllos y restándoles los de más allá, lo que parece estar definitivamente claro es que ha habido un buen porcentaje del electorado catalán –abrumador– que se ha dicho que todos estos señores se parecen demasiado entre sí y que, puesto que lo que va a suceder en la Generalitat está tirando a cantado, pues que lo hagan, y adiós muy buenas, hasta la siguiente.

Yo he hecho una pequeña encuesta entre mis amistades catalanas –a las que podría reprochárseles cualquier cosa menos estar despolitizadas– y, aunque el voto es secreto, etc., etc., me da que la abstención ha sido su opción predilecta. No dedicaron la jornada de ayer a mirar fijamente los crisantemos, pero casi.

Luego está la cosa ésa de la candidatura que pretendía desbordar a Piqué por la derecha. Lograr ese porcentaje mínimo sobre el ya escaso porcentaje de votantes es como para plantearse seriamente dedicarse a otra cosa.

_______

 
inicio