6.11.06

República: comentario y reflexión

Van estas líneas a propósito de unas palabras,a mi entender acertadas del artículo de J. Urgell que me parece igualmente acertado.
El artículo me parece bueno, aunque un poco largo. Y voy al asunto: tiene razón J. Urgell al precisar que la república no es específicamente de derechas. Hoy existen grupos de extrema derecha en España que se reclaman de la república porque piensan que la monarquía está deshaciendo España con las autonomías. Por ejemplo, los de la editorial Nueva República, de Barcelona y de corte neonazi. Dentro de la derecha, García Trevijano, republicano presidencialista, que conecta con la extrema derecha respecto a la lectura de las autonomías como división de España. Trevijano, además, afirma que algunos diputados del PP apoyan sus tesis republicanas presidencialistas. Antiguos neo-nazis de Bases Autónomas, hoy en la llamada Reserva Voluntaria (de la que habrá que hablar largo en algún momento yque por primera vez participaron en el desfile de la Fiesta Nacional Española del 12 de octubre) se acercan a tesis republicanas centralistas por los mismos motivos... y etc. Lo que en un post del blog kevinvazquez (en cuya redacción colaboro esporádicamente) se decía de que no estaría mal empezar por pedir la desmilitarización de la monarquía sería un buen comienzo. Con Franco y con la Monarquía, la Jefatura del Estado está en España en manos militares: Juan Carlos, además de Rey, y sobre todo, es militar y, como tal, el Jefe Supremo de todos los Ejércitos, cosa que no ocurre con ninguna otra monarquía europea. Y Ahora tenemos un cuerpo de unos quince mil elementos y elementas de la Reserva Voluntaria en la que se ha metido buena parte de la extrema derecha. Por no hablar de la desmilitarización siempre pendiente de la guardia civil, y un largo etcétera.

Aun más, creo, en plan política-ficción, que determinado tipo de república sería capaz de invadir militarmente Euskadi y Cataluña,con el apoyo decidido de no poca izquierda españolista (el GAL fue un invento tenebroso del PSOE), si llegara el caso de una autodeterminación democrática contraria a los intereses del nacionalismo español. De esto, estoy completamente seguro.¿Hay que recordar que fue la república del "bienio negro" la que arrasó Asturias en 1934? La república, pues, no es obligatoriamente de izquierda, ni lo fue siempre históricamente, ahí el gobierno de Lerroux y Gil Robles (hoy el nuevo lerrouxismo en Cataluña son los de Ciudadanos). Así que, si hablamos de tercera república creo que ya es hora de llevar más allá el debate y contabilizar y analizar qué republicanos somos y qué intenciones tenemos, no tanto para demonizar a nadie, desde luego, pero sí para conocernos mas, actualizar el asunto y conocernos mejor.

JESÚS el LIVIANO

5 comentarios:

Amorín dijo...
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teclas dijo...

Yo creo que lo de República es un objetivo paralelo a los objetivos de clase de los trabajadores. No es "propiamente" un objetivo de clase, y sería peligroso confundirse en eso. Nuestro objetivos de clase están en función de nuestra posición en el modo de producción, en las relaciones económicas, sociales y de poder. No en una "forma de gobierno" que, por sí misma, no tiene un contenido de clase definido: la monarquía de los Reyes católicos no defiende los mismos intereses de clase que la sueca o la española, por ejemplo.
Sí se puede decir, sin embargo, que es una forma de gobierno "de contención" a favor unas minorías -el propio nombre es, etimológicamente, una exaltación de la minoría- y una forma de gobierno antihigiénica, antidemocrática y antieconómica para la mayoría de la población y de los trabajadores.
Antihigiénica por la babosería que resbala desde el trono, se amplifica por los cortesanos, y nos salpica y envuelve a todos. Antidemocrática por cuanto exime del principio de elección popular precisamente a la máxima autoridad del Estado, que es, a la vez, cabeza visible de la institución antidemocrática por excelencia: el Ejército, y que tiene su legitimidad dinástica no de los votos sino de la bragueta de sus nobles progenitores. Y antieconómica porque la pagamos todos, incluidos los republicanos... ¡Y cómo comen y cómo crían!
No son compatibles nuestros intereses de clase con la Monarquía, pero estar contra ella no significa que se estén defendiendo -ni siquiera que se sepa exactamente cuáles son- nuestros intereses. Ni siquiera que se esté defendiendo la democracia.

Anónimo dijo...

Yo creo que lo de República es un objetivo paralelo a los objetivos de clase de los trabajadores. No es "propiamente" un objetivo de clase, y sería peligroso confundirse en eso. Nuestro objetivos de clase están en función de nuestra posición en el modo de producción, en las relaciones económicas, sociales y de poder. No en una "forma de gobierno" que, por sí misma, no tiene un contenido de clase definido: la monarquía de los Reyes católicos no defiende los mismos intereses de clase que la sueca o la española, por ejemplo.
Sí se puede decir, sin embargo, que es una forma de gobierno "de contención" a favor unas minorías -el propio nombre es, etimológicamente, una exaltación de la minoría- y una forma de gobierno antihigiénica, antidemocrática y antieconómica para la mayoría de la población y de los trabajadores.
Antihigiénica por la babosería que resbala desde el trono, se amplifica por los cortesanos, y nos salpica y envuelve a todos. Antidemocrática por cuanto exime del principio de elección popular precisamente a la máxima autoridad del Estado, que es, a la vez, cabeza visible de la institución antidemocrática por excelencia: el Ejército, y que tiene su legitimidad dinástica no de los votos sino de la bragueta de sus nobles progenitores. Y antieconómica porque la pagamos todos, incluidos los republicanos... ¡Y cómo comen y cómo crían!
No son compatibles nuestros intereses de clase con la Monarquía, pero estar contra ella no significa que se estén defendiendo -ni siquiera que se sepa exactamente cuáles son- nuestros intereses. Ni siquiera que se esté defendiendo la democracia.

Anónimo dijo...

Yo creo que lo de República es un objetivo paralelo a los objetivos de clase de los trabajadores. No es "propiamente" un objetivo de clase, y sería peligroso confundirse en eso. Nuestro objetivos de clase están en función de nuestra posición en el modo de producción, en las relaciones económicas, sociales y de poder. No en una "forma de gobierno" que, por sí misma, no tiene un contenido de clase definido: la monarquía de los Reyes católicos no defiende los mismos intereses de clase que la sueca o la española, por ejemplo.
Sí se puede decir, sin embargo, que es una forma de gobierno "de contención" a favor unas minorías -el propio nombre es, etimológicamente, una exaltación de la minoría- y una forma de gobierno antihigiénica, antidemocrática y antieconómica para la mayoría de la población y de los trabajadores.
Antihigiénica por la babosería que resbala desde el trono, se amplifica por los cortesanos, y nos salpica y envuelve a todos. Antidemocrática por cuanto exime del principio de elección popular precisamente a la máxima autoridad del Estado, que es, a la vez, cabeza visible de la institución antidemocrática por excelencia: el Ejército, y que tiene su legitimidad dinástica no de los votos sino de la bragueta de sus nobles progenitores. Y antieconómica porque la pagamos todos, incluidos los republicanos... ¡Y cómo comen y cómo crían!
No son compatibles nuestros intereses de clase con la Monarquía, pero estar contra ella no significa que se estén defendiendo -ni siquiera que se sepa exactamente cuáles son- nuestros intereses. Ni siquiera que se esté defendiendo la democracia.

Anónimo dijo...

Yo creo que lo de República es un objetivo paralelo a los objetivos de clase de los trabajadores. No es "propiamente" un objetivo de clase, y sería peligroso confundirse en eso. Nuestro objetivos de clase están en función de nuestra posición en el modo de producción, en las relaciones económicas, sociales y de poder. No en una "forma de gobierno" que, por sí misma, no tiene un contenido de clase definido: la monarquía de los Reyes católicos no defiende los mismos intereses de clase que la sueca o la española, por ejemplo.
Sí se puede decir, sin embargo, que es una forma de gobierno "de contención" a favor unas minorías -el propio nombre es, etimológicamente, una exaltación de la minoría- y una forma de gobierno antihigiénica, antidemocrática y antieconómica para la mayoría de la población y de los trabajadores.
Antihigiénica por la babosería que resbala desde el trono, se amplifica por los cortesanos, y nos salpica y envuelve a todos. Antidemocrática por cuanto exime del principio de elección popular precisamente a la máxima autoridad del Estado, que es, a la vez, cabeza visible de la institución antidemocrática por excelencia: el Ejército, y que tiene su legitimidad dinástica no de los votos sino de la bragueta de sus nobles progenitores. Y antieconómica porque la pagamos todos, incluidos los republicanos... ¡Y cómo comen y cómo crían!
No son compatibles nuestros intereses de clase con la Monarquía, pero estar contra ella no significa que se estén defendiendo -ni siquiera que se sepa exactamente cuáles son- nuestros intereses. Ni siquiera que se esté defendiendo la democracia.

 
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