17.12.06

La muerte de la esperanza


Eduardo de Guzmán

En los años setenta, Eduardo de Guzmán, uno de los mejores periodistas españoles del siglo XX, publicó una importantísima obra testimonial e histórica, hoy inencontrable.
Ediciones VOSA SL continúa la recuperación de este autor imprescindible y, tras haber rescatado El año de la victoria,(su experiencia en los campos de concentración franquistas) ofrece ahora La muerte de la esperanza, otra de sus más sólidas aportaciones.
La muerte de la esperanza relata el acontecer, hora a hora, vivido por el autor de los primeros cuatro días de la guerra civil española y de los cinco últimos.
Los primeros, en Madrid, en los que destaca la presencia de Eduardo de Guzmán en el asalto al cuartel de la Montaña, centro neurálgico de la conspiración fascista.
Los últimos se abren con la entrada de las tropas facciosas en Madrid y la salida del autor hacia Valencia primero y finalmente al puerto de Alicante, donde más de quince mil personas se debatieron, arrinconados contra el mar, la espera de unos barcos que pudieran evacuarlos y que no legaron nunca. La rendición o la muerte fue su única salida.
Como escribe el también periodista Rafael Cid, que conoció y trató a nuestro autor: la lectura de La muerte de la esperanza prueba que en aquella aciaga época, en una España ultrajada y torturada hubo millones de hombres y mujeres que llevaban un mundo nuevo en sus corazones.





9.12.06

PERPLEJO ME HALLO DE J. C.

Tengo ante mí un catálogo navideño de la cadena del triangulito verde, son unas 50 páginas. Me quedo en la sección de "delicatessen" y veo unos productos de las líneas "Gourmet Perle", "Gourmet Gold" y "Gourmet Diamant". En ella unas conservas de: Finas láminas de pollo, conejo y salmón, pollo de granja, pescado del océano y mousses varias, lonchas de pavo al horno, filetitos de besugo, lonchas de buey, láminas de salmón, patés con trozos, pollo e hígado con olivas, pollo con jamón de York y marisco con gambas. Luego unas estupendas latas de salmón con trucha y las denominadas de "cocina casera" que llevan cordero con verduras y pasta, y buey con la misma guarnición. Todo eso con diferentes "snacks", "Chips" y barritas de todos los sabores como las de cerdo ahumado, delicias de pollo o la oreja de cerdo ahumado. Luego en la sección de complementos hay estupendas piezas con cristales de Swarovski y perlas naturales.



Perplejo me hallo porque todo esto es comida y productos para perros y gatos y el susodicho catálogo está dedicado enteramente a las mascotas. Quizás muchos de vosotros tendréis mascotas y las querréis mucho como es natural, pero por razones obvias y que no cito para no ser tachado de demagógico, me parece que es un poco excesivo que la alta cocina llegue hasta los animalitos que, los pobres, no distinguen la trucha de la raspa de sardina, o la mousse de salmón del hueso de pollo. Sólo falta que Ferrán Adrià abra un línea para mascotas y sino al tiempo. Este antropomorfismo exagerado que hace que una persona se gaste una verdadera fortuna para que su perro lleve un collar con auténticas perlas cultivadas, nos da la medida de donde está llegando la estupidez humana y las sociedades del llamado primer Mundo. Perplejo me hallo.

 
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