16.10.07

¿498 mártires?

Hace no demasiado el portavoz de los obispos presentaba el programa de la macro manifestación católica que dentro de unos días se va a celebrar en Roma. Los católicos españoles logran que se eleve a los altares el nombre de 498 personas que, según ellos, murieron por su fe en los albores del golpe de estado del 36.
Muchos de ellos eran declarados participantes políticos de derechas que desde el primer momento se pusieron al lado del bando insurrecto. Otros, efectivamente, fueron muertos por sus convicciones. Pero, qué coincidencia, resulta que se pacta la fecha para el mismo momento en que el gobierno prepara la salida de la Ley de Memoria Histórica. Coincidencia o no, mientras el gobierno lucha por eliminar restos de un pasado vergonzoso y humillante para tantos españoles que fueron represaliados la iglesia y sus sectores luchan por reabrir la causa de sus mártires en "la cruzada"
Y resulta que de esos 498 mártires ninguno fue fusilado por el bando vencedor. Este bando, sin embargo, se encargó de eliminar a muchos sacerdotes que se mantuvieron fieles a la República (como es el caso de uno de Huesca) o a los principios nacionalistas (muchos en el País Vasco o Cataluña). Parece que para ser mártir hay que ser fusilado por los "rojos" sedientos de sangre, vacíos de alma y sin religión.
La doble moral de la iglesia se muestra incluso para los suyos. Los que no apoyaron la sagrada cruzada no cuentan como muertos. Porque sólo los que apoyaron a los vencedores son "buenos" Quizá si añadimos los sacerdotes asesinados por el bando rebelde la cifra aumentaría, pero no, para qué. Ellos no son dignos por no apoyar una cruzada ilegal y asesina que sumió a un país en la edad media una vez más y que impidió el desarrollo iniciado por la República.
Luego que no venga Monseñor Martínez Camino diciendo que no quieren abrir heridas. Porque si no lo desean, lo mejor que pueden hacer es callar e intentar hacer la paz, la misma que bendijeron porque fue de su bando. Los mismos que dijeron "qué malos son estos rojos que no los quiere ni la tierra" ahora elevan a sus vencedores a los altares en vez de ayudar a perdonar, como dice su Evangelio.
Doble moral ¿o no?

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