10.5.07

MERCANTILIZACIÓN DE LAS BIBLIOTECAS

Como ya se ha denunciado desde estas páginas, la mercantilización de la cultura es un fenómeno que está llegando a todos los ámbitos de la misma y la ofensiva neoliberal contra todo lo público es un hecho en la Europa de los mercaderes. La vieja idea del siglo XVIII de la Escuela de Derecho Natural de Salamanca que podríamos resumir en que el conocimiento no es una mercancía porque no es una propiedad, hoy está más cuestionada que nunca. A los que como La Fiera Literaria se mueven en las trincheras del activismo cultural, no les extrañó recibir una carta de los bibliotecarios donde denunciaban la intención, pronto ya un hecho, de cobrar un canon por cada libro prestado en las bibliotecas públicas. Como dijera el viejo Dürrenmatt: ¡Qué tiempos estos en los que hay que luchar por lo que es evidente!


La Directiva Europea 92/100 obliga a sus países miembros a que todas las bibliotecas paguen un canon de 0,20 € por libro prestado, el Tribunal de Justicia Europeo apercibió al Estado Español para que aplicara esta directiva bajo pena de sanciones, directiva que está siendo contestada en los países donde ya se está aplicando. En España la Comisión de Cultura de la Cámara Baja aprobó el dictamen sobre el proyecto de la Ley del Libro que recoge este canon. Los detalles de dicho canon se desarrollarán por Real Decreto y se aplicará en menos de un año. La Ministra de cultura Doña Carmen Calvo quiso “tranquilizar” a los usuarios diciendo que dicho canon sería asumido por el Ministerio de Cultura y las Comunidades Autónomas en un porcentaje aún por determinar, pero “en ningún caso” por los ciudadanos.

Las palabras de la ministra producen risa, ya que serán los ciudadanos con sus impuestos los que pagarán ese canon con unos fondos que serán retraídos de otras partidas de cultura. Pero lo que nos parece más grave es que esta directiva se opone a la propia esencia de las bibliotecas, el préstamo de libros. Hacerles pagar un canon por prestar libros a los lectores, es como multarlas por realizar su labor social y cultural.

Los derechos de autor son la gran coartada de la medida, las grandes editoriales y sobre todo las entidades de gestión de estos derechos, son las que han presionado para que se aplique la medida. La realidad es que dichos derechos ya se pagan cuando las bibliotecas adquieren los libros, pero es más, como demuestra la experiencia en los países en que se está aplicando el canon, lo que le llega a los autores por el préstamo es una mínima parte del pastel, cuando llega algo, más que nada porque un tanto muy elevado de ese canon se queda por el camino, por ejemplo en los gastos de gestión, comisiones, personal, mantenimiento de sedes y los gastos generales que generan las entidades que velan por esos derechos.

En fin, que el canon hará más ricos a los que ya lo son, a los autores de grandes tiradas, a los grandes grupos editoriales y a las entidades de gestión. Por el contrario, las bibliotecas, sobre todo las pequeñas y de núcleos pequeños de población, se resentirán porque tendrán menos presupuesto para la compra de libros ya que una parte de ese presupuesto se destinará a pagar el canon, canon que penaliza a una institución que no se lucra con el préstamo. Esto es más grave aún si tenemos en cuenta que España es uno de los países de la Comunidad Europea con los índices más bajos de lectura y que menos presupuesto dedica al gasto social de las bibliotecas.

Las bibliotecas son para muchas personas la única forma de acceder a los libros, a los clásicos o esos libros que la vorágine mercantilista arrebata de las librerías en pocos días, porque los fondos han desaparecido y lo que no esté apoyado por una gran campaña de marketing o sea un producto de consumo rápido, no es que pase al almacén, es que va directamente a la guillotina que tienen las editoriales para hacer pasta de papel. Las bibliotecas son aliadas de los autores porque los promocionan, pero también lo son de las editoriales porque forman y crean lectores, todo lo que las empobrezca, nos hará más pobres a nosotros los lectores y a ellos, los autores o empresarios editoriales. Son un bien común y un archivo de la memoria y el conocimiento, un lugar para descubrir lecturas y autores. Pero es más, según las estadísticas realizadas recientemente en Cataluña, hay listas de espera de un año para acceder al préstamo de los best-séller más de moda, con templarios y catedrales, por lo que el pago del canon lo monopolizarán estos subproductos del libro llegando así la lógica mercantilista a las bibliotecas.

¿Qué se pretende?... que la cultura y el conocimiento sean bienes escasos para elevar su precio, donde dejamos entonces las declaraciones de la UNESCO que nos dice que los bienes y servicios culturales no deben ser considerados como mercancías o bienes de consumo, donde queda el artículo 44.1 de la Constitución Española que declara: “Los poderes públicos promoverán y tutelarán el acceso a la cultura, a la que todos tienen derecho”.
En un artículo de opinión sobre este asunto el escritor José Luis Sampedro se preguntaba: “¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil.” Yo comparto estas dudas, pero una cosa tengo clara: ¡No al canon por préstamo de libros en bibliotecas!
Javier Coria
Nota: En las bibliotecas encontrarán material como postales y trípticos para apoyar la campaña contra el canon, también pueden enviar su adhesión a esta dirección de correo electrónico:

adhesiones@noalprestamodepago.org

(Publicado en la portada de la edición en papel de La Fiera Literaria de mayo de 2007, nº 191)

www.lafieraliteraria.com



 
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