12.5.08

De "Madriz" al cielo... nunca mejor dicho

Me ha llamado un amigo, preocupado por lo que me pudiera venir a la cabeza con todo lo que ha pasado en la UCI del 12 de Octubre, en Madrid. Lo he tranquilizado un poco, no mucho, no crean. Aunque parezca extraño, no me han salido las culebras por la boca, ni siquiera me ha indignado. No. Mi capacidad de indignación con respecto a la sanidad madrileña está más que rebasada. He llegado a la conclusión de que si los propios madrileños no hacen nada al respecto, poco puedo hacer yo por mucho que me desgañite, en eso coincido plenamente con Almudena Grandes. Me siento vencido. Y me siento vencido porque a nadie se le esconde que una cosa es que exista una bacteria en un hospital, es evidente que todos los hospitales del mundo están expuestos a tenerlas, y otra muy diferente que mueran 18 personas por culpa de esa bacteria, e intervenga como factor concomitante en otras 83, y se tarde 20 meses, con sus 600 días y 14.400 horas, en limpiar el servicio afectado. A nadie se le esconde que cuando se dice que la bacteria es muy resistente a los antibióticos, lo que se está diciendo es que de nada sirve tratar con antibióticos al infectado si este se reinfecta de forma reiterada. Es decir, no es que la cepa de esa bacteria se haga resistente a los antibióticos - si eso fuera así, estaríamos hablando de cientos de muertos en el 12 de octubre, y no es el caso-, es que los antibióticos no pueden ser efectivos contra una bacteria que bombardea de forma constante el sistema inmunitario del paciente porque el foco de infección persiste. Me siento vencido porque han muerto más de 100 personas por las deficiencias de un hospital que debería ser una referencia para todo el país... y aquí no pasa nada.

Escucha música mientras lees, me lo agradecerás

Nadie podrá echarle la culpa a los trabajadores de la UCI del 12 de Octubre. Han demostrado una profesionalidad fuera de toda duda. Llegaron a acudir incluso a los tribunales para defender no sus puestos de trabajo, sino la salud y las vidas de las personas que pasaban por el servicio. La falta de personal, una instalación estructural obsoleta y deficiente... Llegó un momento en que ni siquiera había pijamas limpios. La Comunidad Autónoma de Madrid ha dicho que el Estado está aprovechando esto que, según ellos, es una nimiedad normal - ¡Lo será en Ruanda!-, para desprestigiar la sanidad pública madrileña. Yo no sé si es que no se enteran. A la sanidad pública madrileña no se la puede desprestigiar... más. Y no lo ha hecho el Estado, ni los trabajadores, ni nadie más que el propio funcionamiento de la sanidad madrileña y su nefasta y asquerosa gestión. Un funcionamiento que ralla la negligencia criminal. Sí, sí, negligencia criminal. Lo que ha venido ocurriendo en Madrid demuestra hasta que punto se está defenestrando el sistema sanitario público en esta Comunidad Autónoma, en la que el cateto de turno - que harto estoy de catetos- dice, sin cortarse lo mínimo, que al usuario de la sanidad pública le da igual si quien le atiende en un centro de salud o en un hospital es funcionario o trabaja para una empresa privada. Imagino que lo dice porque de verdad están convencidos de que los madrileños son cretinos integrales. Los números están ahí para quien quiera verlos, sin trampa ni cartón. La calidad de los servicios públicos sanitarios están en mínimos absolutos. Y lo peor es que el cateto tiene razón. En Madrid los usuarios no hacen nada, nada en absoluto, a excepción de morirse porque durante 20 meses esos gestores de mierda no fueron capaces de hacer otra cosa que tocarse los mondongos. Claro, es que se les salía del presupuesto.

No voy a espetar eso de que tienen lo que se merecen, ni más ni menos. No lo voy a hacer porque, aunque esos cretinos integrales quieran la gestión nefasta que provoca listas de espera interminables, negligencias a mansalva, servicios con el personal bajo mínimos per secula, seculorum, falta de atención médica y poner en peligro sus vidas, la de sus hijos y nietos, tiene que haber alguna forma, alguna manera, algún medio para que esto no se contagie al resto del sistema sanitario público nacional. Para que ese tumor al que los madrileños votan elección tras elección no corroa los servicios sanitarios y de educación pública del resto del Estado. Y que nadie piense en la Justicia. La Justicia condenará a la Comunidad Autónoma al pago de unas cantidades determinadas en concepto de responsabilidad civil... cantidades que saldrán de los presupuestos... presupuestos que pagamos tod@s. Nadie irá a la cárcel porque más de 100 personas hayan muerto ante la desidia del equipo de gestión del 12 de Octubre, de los responsables políticos de la sanidad pública madrileña y, en último término, la desidia de los propios ciudadanos de Madrid. Nadie. Los muertos sólo son un pequeño traspies, un ligero varapalo a los presupuestos. Los muertos son sólo una cifra monetaria, una marca en el Debe contable. Nada más.

A todas estas, Esperanza Agüirre sigue con que Madrid es la ciudad más adelantada de Europa, el sitio donde mejor se vive en este país, de Madrid al cielo - nunca mejor dicho-. Perdone que se lo diga Doña Esperanza, no sé si es que no se queda con la copla pero es que toda España sabe que, aparte de una ambición que ralla la avaricia, tiene usted menos luces que un pepinillo de bote. Eso sí, no piense que el resto de España está como usted, con las meninges bajo mínimos. Cuando un gobierno autonómico envía a los juzgados a un equipo de urgencias porque le es incómodo para privatizar servicios con la peregrina excusa de que los responsables médicos asesinan pacientes, demostrándose luego que de eso nanai, y al poco tiempo aparecen los muertos debajo de las losas, porque esa misma administración obvia sus responsabilidades... algo huele a podrido en la sanidad pública madrileña. Cuando los responsables políticos autonómicos se vanaglorian de que el sistema educativo público, privatizado casi en su totalidad, es de lo mejorcito, y luego resulta que los números demuestran que es de los peores de toda España... algo huele a podrido en la educación pública madrileña. Y el olor a podrido no se quita con una lavada de cara. A ver si, de una vez por todas, esos cretinos integrales se quitan el ambientador con olor a pino que llevan colgado de la nariz, y el Estado se da cuenta de que el erario público no está para pagar la falta de responsabilidad, la incompetencia manifiesta y la negligencia criminal de aquellos que juegan con la vida de los ciudadanos, sino para hacércelo pagar a ellos con todo el peso de la ley sobre sus costillas.

Esperemos que la Fiscalía General del Estado haga algo, porque a los madrileños les parecerá muy normal, pero es que los madrileños no son más que una parte de este país, no son el total de la ciudadanía española. Madrid podrá ser la capital de España, pero cada vez se parece más a un pueblo perdido de Mozambique, y lo peor de todo es que quieren que el resto nos convirtamos en lo mismo.

Si Don Enrique Tierno Galván levantara la cabeza más de una se meaba en los pantalones...

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Donde mejor se vive...


Suena de fondo "Aquí, en Madrid", de Tonto.

Buenas noches, y buena suerte...

Ôo-~

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