2.1.09

La conjura de los truhanes

José Manuel Barreal San Martín

El vergonzoso espectáculo de los ricos del capitalismo sigue su curso y no podemos evitar asistir a la función. Se acaba de demostrar cómo el poderoso “libre” mercado es incapaz de sobrevivir por sí sólo y necesita del tan vilipendiado Estado para no morir. Fondos públicos, recaudados de los bolsillos de todos los ciudadanos, se destinan al rescate de los robos de los ejecutivos financieros

La crisis cíclica del capitalismo nos golpea, sin piedad, por enésima vez. Y se continua, escondiendo las contradicciones intrínsecas del mismo. Hablan de razones coyunturales, de avaricias individuales, de falta de ética; utilizando, para ello, un lenguaje técnico que evita que los legos en la materia nos enteremos de que va la cosa. Si le añadimos la desorganización de la clase trabajadora, que parece no estar suficientemente organizada y cohesionada en torno a un programa, la locura capitalista, cual conjura se tratase, tiene visos de continuar “ sine die”.

Porque, vamos a ver, si los jefes de cierta entidad aseguradora se suben el sueldo más del 300%; si aumenta el número de millonarios españoles; si los cinco grandes de la banca aumentan su beneficio; si la CEOE, que cada dos por tres viene reclamando el abaratamiento de los despidos laborales y , sin rubor ni escrúpulos, abona a su ex secretario general Juan Jiménez Aguilar 1´9 millones de euros en concepto de indemnización por despido improcedente; si desde amplios sectores empresariales se insiste en el recorte de los salarios de los trabajadores, dicen, para que la economía vaya viento en popa. Si todo esto y lo que no sabemos está ocurriendo, qué es, sino una conjura de truhanes financieros. Mientras, a finales de este año 90.000 hogares no podrán pagar las hipotecas, la tasa de paro estará en el 13% y el presupuesto del gobierno reducirá el gasto social.

Son truhanes, porque siguen manteniendo, a pesar de lo que está ocurriendo, que el mercado debe de continuar por sí solo, sin preocuparse de las consecuencias que está teniendo tal concepción en la ciudadanía en general y en las clases “menos pudientes” en particular. Sin embargo, estos beneficiados del capitalismo acuden bajo las alas del Estado – y este les corresponde- para refugiarse en el tan denostado intervencionismo estatal. Serán salvados, no nos quepa duda. Sin embargo, los cientos de trabajadores y trabajadoras que se están yendo al paro continuarán en él. Y los corifeos del capitalismo volverán a cantar aleluyas al libre mercado.

Mientras todo esto está ocurriendo, en Alemania, concretamente en Munich, se inauguraba, el Salón del Millonario, donde un teléfono móvil se vende por 178.000 euros, una almohada adornada con diamantes por 300.000 euros, puros envueltos en oro a 500 euros, el último modelo de Ferrari, yates, y mucho más. Es decir los ‘‘bon vivants’’ del dinero se pasan la crisis por el forro. Se nos dice también que el dueño de la inmobiliaria española Fadesa se adjudicó a su cuenta personal 139 millones de euros de la empresa antes de declarar la suspensión de pagos. Que los ejecutivos de la aseguradora AIG se fueron una semana de vacaciones gastándose un total de más de 440.000 dólares alojándose en un hotel de California que cuesta mil dólares por noche, tras recibir los 85.000 millones de dólares del rescate del gobierno estadounidense. El corolario de todo esto no sé si es escandalizarnos, al fin esa gente siempre hizo lo mismo comer y beber sin preocuparse del resto de los humanos. No hay ninguna novedad.

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en: http://kevinvazquez.blogspot.com/ otra aproximación a la conjura...

Mercado libre y grandes empresas
Cuando gano todo lo que me da la gana, me lo llevo para mi casita.
Cuando gano menos, (o pierde mi empresa, que no yo) le pido al Estado (MI Estado) que me de todo el dinerito que considero oportuno para equilibrar números. Ya se encargará el Estado de recaudar de las rentas salariales tal dinerito. Así que, queridos curritos, no dejeis de pagar vuestros impuestos ni vuestras multas, ni todo lo que el Estado, solidario conmigo, os demande... lo necesito.

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