5.6.09

Por qué creo en Iniciativa Internacionalista.



Así, con un título que recuerda no con poca intención al afamado y no por ello menos brillante ensayo de Bertrand Russell, he querido encabezar este texto. En aquel ensayo (Por qué no soy cristiano), Russell describe con inteligencia y dialéctica exquisita los motivos por los que el uso de su razón le habían conducido a negar la existencia de un Ser Supremo bajo el que se justifique el tenderete opresivo y castrante del cristianismo. ¿Qué tiene esto que ver con Iniciativa Internacionalista? Tiene que ver, no más sea de forma indirecta, por lo difícil que resulta justificar desde la razón el sistema político que se mantiene airoso y vigoroso en España.

Yo no creo en el sistema cerrado y bipartidista en que vivimos, que fomenta el ascenso de políticos ineptos e intencionadamente incapaces de ofrecer soluciones reales ni creativas a los problemas de los ciudadanos, capaces tan solo de ladrar tópicos vacíos. No creo en un sistema capaz de unir felizmente opuestos con el mísero fin de desbancar a quienes los medios han conseguido convertir con su ruido machachón en los malos de la película. No creo en un sistema capaz de demonizar a quienes buscan soluciones reales y creativas, a quienes anhelan la paz y la justicia reales y no la lucha continua que alimenta telediarios y distrae a los ciudadanos de sus verdaderos problemas. No creo en un sistema que incumple con los mandatos fundamentales del Derecho Internacional, que no solo niega derechos a personas y naciones, sino que dinamita todas sus esperanzas encarcelando a peligrosos pacifistas capaces de encontrar el camino del diálogo, que acalla voces y periódicos, que bombardea ilusiones.

Tampoco creo en la Constitución que ampara ese sistema, sin refrendar por la mayoría de los que hoy somos ciudadanos españoles, que perpetúa principios del movimiento franquista y que blinda en contra de todo mínimo democrático una monarquía, que por otro lado se ha demostrado muy hábil para hacer pingues beneficios de su impunidad constitucional.

Me es imposible creer en una Constitución que avala una Ley de Partidos bajo la que se ilegalizan listas contaminadas empleando viles supuestos que los serviles medios convierten en temibles realidades. Una ley que permite despojar de sus derechos de representación democrática a ciudadanos libres de toda causa judicial (aunque en este Estado, las causas judiciales no son necesariamente motivo de deshonra). Una ley que no sea usa sino con el fin de reprimir las esperanzas de quienes no creemos en este sistema y su Constitución.

La incredulidad que el sistema me causa conduce de forma irremediable a poner mis esperanzas en Iniciativa Internacionalista. En primer lugar porque conozco desde hace años a alguno de sus integrantes y colaboradores y sé de su compromiso para con la justicia social y de los pueblos. Vallisoletano como soy, sé de Doris Benegas desde hace ya muchos años, tantos que no recuerdo bien cuando vi por vez primera alguno de sus carteles electorales. Doris es famosa en la ciudad por sus luchas obreras en los setenta, que la condujeron a algún despido y encarcelamiento. Aún se recuerda allí cómo fascistas pro-franquistas atentaron contra su despacho, matando de paso a dos ancianos en la operación. Ya en los últimos años, Doris viene demostrando su compromiso con los menos favorecidos ofreciendo desinteresadamente sus servicios como abogada a mujeres maltratadas. Su compromiso contra el narcotráfico en la ciudad, focalizado en el que durante más de veinte años fue mi barrio, le ha servido graves amenazas a ella y a su compañero, Luís Ocampo. Doris es una mujer comprometida, que desde su experiencia a dado salida y voz a los incipientes movimientos nacionalistas castellanos que hoy forman, además, el núcleo fundador de Iniciativa Internacionalista.

Mi situación personal, de castellano recién estrenado como ciudadano de Euskal Herria, no me permite aún un conocimiento detallado de la figura de Alfonso Sastre. Sin embargo, con la información que he recibido sobre él (toda ella entusiasta) y los pocos textos suyos que he leído me sobra para saber que es un intelectual muy respetado y en muy alta consideración para las gentes de este pueblo.

Entre los demás candidatos encontramos grandes figuras, en lo político y en lo cultural, como Ángeles Maestro (fundadora de Corriente Roja, y ex diputada en el Congreso) Xosé Luís Méndez Ferrín (considerado uno de los mejores escritores vivos en lengua galega), Alicia Pérez Herranz (actriz con una dilatada y reconocida carrera profesional), y otros muchos, todos ellos merecedores más que de respeto, de admiración.

Los candidatos de II, en definitiva, forman un conjunto de personas con muy altas cualidades y valores, muy dispuestos y con ilusión por resolver los problemas que acucian hoy a los ciudadanos, con un decidido compromiso político con el trabajador en este momento de crisis. Ellos, los componentes de II forman una izquierda real, comprometida y combativa, nada qué ver con la izquierda institucionalizada y acomodada de IU, y sobretodo PSOE (¿Hace cuánto que esta gente dejó de ser de izquierdas?).

Como voces disidentes y abiertamente anticapitalistas, molestas y ruidosas, han disparado las alarmas. El gobierno del Estado y los medios masivos a su servicio han emprendido sin descanso ni compasión una vergonzosa campaña en busca de la criminalización de sus componentes, intento frustrado de ilegalización incluido. Que lamentable ver, leer y escuchar a todas horas solicitudes de una condena expresa a la violencia de ETA cuando nunca nadie pidió a Mayor Oreja condenar el franquismo, ni a López Aguilar los GAL. Que vergonzoso para un Estado recibir la carta de un premio Nóbel de la paz exigiendo la restauración de la legalidad de una lista electoral. Sirva esto como ejemplo esclarecedor de lo que realmente supone II, una esperanza abierta para muchos, una amenaza clara para otros.

En definitiva II no viene a ser más que una modesta unión de izquierdistas de todo el Estado, que hoy tiene la oportunidad de alzar su voz y la de todos nosotros en Europa. Desde aquí les deseo no solo un escaño en Europa en las elecciones del próximo domingo, sino también una continuidad en la unión emprendida de las diferentes izquierdas que han encontrado en II su esperanza.

Westfalo

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