30.9.09

Septiembre del 75. Los disparos de salida de la monarquía borbónica.

Los fusilamientos del 27 de septiembre de 1975, más que el fin de una dictadura, son el comienzo del régimen continuista que aún hoy nos toca vivir.
Tomás Pellicer | Para Kaos en la Red | 28-9-2009 a las 17:45 | 452 lecturas | 12 comentarios
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Se suele decir, con eufemismos o metáforas, dulcificadas o doctrinarias, que los fusilamientos del 27 de septiembre de 1975 fueron “el último zarpazo del criminal”; “el coletazo de la bestia moribunda”; “el genocida que murió matando”; “el fin de la sanguinaria dictadura fascista”; etcétera, etcétera y etcétera.

No estoy en absoluto de acuerdo. No creo que sean ciertas tales afirmaciones. Y hay hoy, pensadores no doctrinarios que formulan otros supuestos.

Franco, el general genocida, estaba muerto en tales fechas. El miserable anciano, carcomido por el mal de Parkinson –degenerativo del circuito neural- era una momia petrificada, sostenida por sofisticadas máquinas que lo mantenían en vida aparente.

El 9 de julio de 1974, Franco, enfermo, delega sus poderes en su sucesor, el heredero Juan Carlos, que de forma interina se convierte en el nuevo jefe del estado fascista. Y salen a la luz pública las contradicciones entre los sectores de la clase franquista. La interinidad del sucesor, vistos los enfrentamientos internos y la debilidad del relevo, acaba el 2 de septiembre de ese mismo año. Entretanto se ha constituido la Junta Democrática (PCE-PSP-CCOO…) y el PSOE anuncia su “pacto para la libertad”. La clase franquista, a contra pelo, anuncia su “reforma política”. La dictadura fascista es consciente que carece de continuidad, como tal régimen.

El 26 de agosto de 1975 entra en vigor el decreto-ley de “prevención del terrorismo” y el 26 de septiembre, un día antes de los fusilamientos, el ministerio del interior airea su “éxito”: casi trescientos detenidos en un mes (habría que añadir al menos un cero más). Exactamente da la cifra de 290 personas detenidas en un mes, relacionadas con organizaciones ilegales. Estos son los números que ofrece, con sus pertenencias a las respectivas organizaciones: 38 a militantes o cómplices de ETA, 103 a activistas del FRAP, 32 a miembros de la ORT (Organización Revolucionaria de Trabajadores) y más de 115 a otras organizaciones ilegales. De estos últimos: 2 de UPG (Unión do Povo Galego) que pasan a jurisdicción militar, más otros jóvenes y una mujer por reunión ilegal, en Coruña; trece del PTE (Partido del Trabajo de España y la Joven Guardia Roja, en Sevilla; 76 en Barcelona, tres de la JGR, “varios individuos” de filiación anarquista, tres del Movimiento Libertario Español, cinco del MCE (Movimiento Comunista de España y tres del PRE (Partido Revolucionario de España); o­nce en Vigo, en una manifestación; cuatro en Murcia del COAR; trece en Barcelona del FAC (Front d’Alliberament Catalá); cuatro trabajadores en Gijón, en una asamblea ilegal; 35 del PTE, desarticulado en Zaragoza…

Ni se concluye de la nota, ni se sabe, si detuvieron a alguien del PCE o de CCOO. Del PSOE, desde luego, se sabe que a nadie.

La brutal represión alcanzó a los grupos partidarios de la “ruptura”, el “cambio revolucionario” “el derrocamiento” o dicho más simplemente: a los grupos revolucionarios. Estuvieran por el empleo de la violencia revolucionaria o no. Para entendernos ahora, (antes éstos eran simplemente “la izquierda”) barrieron a la “extrema izquierda”. A la izquierda combativa contra el franquismo en los últimos años. A la izquierda a la izquierda del PCE.

El 21 de septiembre, confirmadas las o­nce penas de muerte dictadas por los consejos de guerra, el PCF (Partido Comunista Francés) convoca a una gran manifestación de protesta en París. Georges Marchais, su secretario general encabezó la marcha, junto con multitud de sus dirigentes. Pero a su lado no se encontró a ningún dirigente del PCE. Ni Carrillo, que vivía en París, ni Pasionaria, ni Gallego, ni Lister, ni… nadie. El PCE no asistió a la manifestación. (Quisiera estar equivocado y encontrar el comunicado de condena –ahora tan de moda- del PCE)

¿Por qué?

Las clases en liza, en aquel año de 1975, algunos meses antes de la muerte real del dictador.

El capitalismo nacional. En los últimos años del franquismo ha experimentado un espectacular desarrollo con la entrada de las multinacionales en el sector secundario: automóvil (FASA, FORD, Motor Iberíca, Citroën,..); químicas; construcción… La dictadura autárquica impuesta es un corsé que impide su crecimiento. Los obsoletos monopolios estatales: petróleos, telecomunicaciones, acerías, aeronáuticas, armamentísticas, energéticas, SEAT… bajo la corrupta gerencia de una pléyade de comisionistas adictos al régimen es un lastre para su crecimiento. El capitalismo apuesta por el sistema político que le es propio: la democracia.

La clase franquista. Cuarenta años de dictadura fascista han generado una autentica clase social, con sus privilegios inherentes. Excombatientes, falangistas, requetés, huérfanos y viudas de falangistas y requetés. Divisionistas nacional-socialistas, jubilados militares, brigadistas político sociales, jueces jubilados y en activo, de los Tribunales de Orden Público, jubilados y en activo de los Tribunales Militares. Funcionarios de falange de la Confederación Nacional Sindicalista, sindicato único con más de 50.000 empleados. Funcionarios del partido único, el partido fascista, el movimiento nacional, con otros tantos. Funcionarios de la administración pública, adictos al régimen, otros tantos o bastantes más. Y los decisivos comisionistas corruptos del INI y los monopolios del estado. Sus intereses como clase son el continuismo, aún siendo evidente para ellos que la dictadura carece de continuidad como tal. En ningún caso, unos u otros, moderados o radicales, contemplan la pérdida del más mínimo de sus privilegios: sueldos, trabajos, comisiones o puestos de gerencia.

La clase obrera. Debilitada por la represión de postguerra, apenas organizada, la aspiración mayoritaria de los sectores organizados es la legalización de partidos y sindicatos de clase, a imagen de sus congéneres europeos, y su participación en la gestión de las cuentas sociales. Mayoritariamente su opción es la democracia. Con matices de reformas más o menos profundas del aparato del estado. Pero en ningún caso contempla la opción revolucionaria. La destrucción del estado no constituye para ella una apuesta seria y real.

Las clases populares progresistas, intelectuales, estudiantes universitarios, nacionalistas… En los últimos años de la dictadura son quienes han llevado el peso del combate frontal y ellas son quienes han recogido las aspiraciones históricas de progreso, laicismo y cultura. Y contra ellas se emplea a fondo la brutalidad de los cuerpos represivos franquistas. Son el enemigo a batir.

Primavera de 1975. Comienza la lucha.

Los grupos revolucionarios y/o rupturistas, ante la debilidad aparente del dictador, se lanzaron frontalmente a la acción. La dictadura contestó de manera brutal, barriendo de forma asesina cualquier aspiración rupturista. Pero… el régimen estaba negociando. Desde finales de 1974 hay un corredor de mensajeros entre la llamada “oposición democrática” y el régimen fascista. La clase franquista, con los fusilamientos del 27 de septiembre, deja claras sus pretensiones. Pone en la mesa de negociación los cinco crímenes como apuesta de fuerza y manifiesto de intenciones: su continuidad como clase es inamovible; su aparato del estado es intocable; procederá con “mano dura” contra las movilizaciones callejeras y las veleidades revolucionarias. Y la izquierda doméstica agacha la cabeza y acepta continuar la negociación, rebajando sus pretensiones hasta las posiciones del franquismo.

Tras la muerte real del dictador, no volvió a haber consejos de guerra ni fusilamientos “legales” pero, la calle se convirtió en un autentico paredón donde se estrellaron las aspiraciones populares de una reforma más profunda. Manuel Fraga, cabeza de la clase continuista, lo manifestó claramente: “¡La calle es mía!”, vociferó al ordenar la ejecución de los cinco obreros de Vitoria.

Los fusilamientos del 27 de septiembre, más que el fin de una dictadura, son el comienzo del régimen continuista que aún hoy nos toca vivir.

Las aspiraciones históricas de progreso de los pueblos ibéricos están aún sin resolver.

27 de septiembre de 2009. Tomás Pellicer.

29.9.09

El Emir 11 m 04


Madrid, marzo de 2004. Marc Bruc recibe un encargo de un hombre enigmático. Se llama Joseph Muruas y dice hablar en nombre del New York Times. Desea que Marc y su equipo elaboren un reportaje sobre los negocios regentados por inmigrantes. No parece nada del otro mundo. Excepto la cantidad ofrecida por el trabajo: cien mil euros. Marc acepta. Poco después, recorre las muy vigiladas calles del multiétnico barrio de Lavapiés y visita determinado locutorio que pronto ocupará la más dramática actualidad. Hay algo turbio en todo el asunto. Apenas falta una semana para que varios trenes salten por los aires.
EL EMIR se centra en las tramas reales y posibles, muy posibles, que propiciaron y urdieron el terrible atentado del 11 de marzo. Una novela reveladora en cuanto a lo que cuenta y arriesgada en cuanto a cómo lo cuenta. Un magnífico maridaje de realidad estricta y ficción especulativa.

28.9.09

VERANO DEL 75

Al hilo de las memorias de Tomas Pellicer (el que felicito por su libro) sobre el 27 de Sept. del 75, me permito mandaros las mías, para que entre todos rompamos el silencio que quieren imponer a "nuestra historia".
Rafael Seco de Arpe. Alias: "Fierro" o "Albufera"

VERANO DEL 75

Recuerdo aquellos días como si siempre fuera de noche...

El tiempo matiza los recuerdos, los difumina hasta hacerlos desaparecer o los realza y los transforma o los llena de color. Es un misterio el criterio por el que nuestra mente criba la memoria.

Recuerdo una sucia taberna de la calle Apodaca, donde en el mohoso hueco de un baldosín roto del retrete, recibía los clichés del "Vanguardia Obrera", y las correspondientes citas para entregarlo. Llevaba todo el maldito verano de 1975 viviendo en un piso de Coslada en el que teníamos instalado un aparato de propaganda. Hoy no sería capaz de encontrarlo, era un bloque de nueva construcción, en mitad de la nada y enfrente de un ambulatorio en construcción, (o en ruinas, que para el caso es lo mismo), a lo lejos, en las noches interminables y calurosas, en las que trabajábamos duro para hacer periódicos y panfletos, escuchaba los pitidos de las locomotoras de la estación de clasificación de Vicalvaro. Era un sonido que me traía la vida y el movimiento que existían más allá de nuestra agobiante tarea. Con artilugios artesanos y con viejas multicopistas que apenas funcionaban, elaborábamos la propaganda que otros camaradas utilizarían en su lucha y que daban cohesión a la organización. Por eso los aparatos de propaganda eran tan buscados por la policía. Estábamos desconectados de todo el mundo. A pesar de ello, algún domingo me saltaba las normas de seguridad y a las 12 tenía una cita con mis padres frente al Parque Móvil en la calle de Bravo Murillo y después de dar muchas vueltas con el coche, para asegurarnos que nadie nos seguía, nos íbamos a comer a algún merendero del río Jarama.

El piso de Coslada estaba vacío. Un colchón en el suelo, un par de taburetes y muchas cajas que servían de sillas y mesas. Nada de lámparas que den una luz acogedora, nada de cómodos sofás, nada de televisión, nada de música. Era como si el gozar de la más mínima comodidad fuera a minar nuestro pétreo espíritu comunista. Recuerdo, todavía con el corazón encogido, la tremenda soledad, los días que pasaban uno tras otro sin hablar con nadie, y cuando no podía más, me escapaba a alguna cabina para llamar a Consuelo, oír su voz e imaginarme su sonrisa. Por la noche solía pasear por las desiertas calles con la esperanza de encontrar algún bar donde me pudieran hacer un par de huevos fritos para cenar.

La célula que formábamos el aparato de propaganda la componíamos:”Juanito” que era el dueño oficial del piso, y yo. En pleno verano se nos unió otro camarada: Pito, con el que compartimos soledades, trabajos de tinta y rodillo, reparto de paquetes de propaganda y cenas frugales de pan con mortadela y botellin. Sabía manejar offsset, pero allí solo teníamos imprentillas, vietnamitas y una vieja multicopista. Un buen día desapareció y para estupor nuestro lo volvimos a ver en las portadas de los periódicos. Le habían detenido acusado de la muerte de un Teniente de la Guardia Civil.

Juanito tenía una vespa con la que repartíamos los paquetes de propaganda a los contactos de la organización. Los escasos momentos buenos de aquel terrible verano los viví a bordo de la motocicleta, con el viento en la cara,¡que sensación de libertad!. (Raimon compuso “Al Vent” subido en una Vespa”).

Hubo más detenciones, más fotos en los periódicos, mas muertos…se hablaba de consejos de guerra y de penas de muerte. Juanito y yo teníamos la angustia de una tenaza que se iba cerrando sobre nosotros. Dejaron de llegar las citas y los clichés para imprimir el Vanguardia Obrera. A veces nos parecía que solo quedábamos nosotros….Juanito y yo decidimos dejar el piso por una temporada y yo me fui a compartir la habitación que tenía Consuelo en la calle Sancho Davila.

Fueron días confusos llenos de rumores, parecía que estaban ocurriendo muchas cosas de las que nadie hablaba, las noticias eran escasas. La gente marchaba cabizbaja, con alguna mirada de soslayo a los grises que patrullaban con la metralleta en bandolera y el dedo en el gatillo. Había historias de enfrentamientos, de asaltos a cuarteles del ejército, de guardias civiles ahorcados en Valencia o tiroteados en Madrid, de camaradas torturados salvajemente…Algunas resultaron falsas pero la mayoría eran ciertas.

Consuelo alquiló junto a sus hermanas un piso precioso en la calle Fuencarral. Las estuve ayudando en el traslado. Era todo exterior y tenía mucha luz pero había un problema, Jesús O…. Salía con su hermana y según las normas de seguridad no nos podíamos ver, pero si queríamos estar con las chicas era inevitable. A pesar de ello, por lo menos teníamos la precaución de no hablar de nada relacionado con nuestra militancia y de no salir nunca juntos por la calle, lo que constituía una tortura para todos pues éramos muy amigos. De todas maneras la sensación en la calle era de una gran inseguridad. En las zonas donde había casa de militares patrullaba el ejército, y grupos de sociales y grises paraban a los transeúntes en cualquier lugar para identificarles. La sensación era de Estado de Excepción no declarado….

La noche del 26 al 27 de Septiembre estuvimos en el piso de Fuencarral, pendientes de las noticias y velando a nuestros camaradas hasta muy tarde. Yo no podía dormir pensando en Pito y me di un paseo largísimo por las calles de Madrid, que aquella noche me parecieron más oscuras y siniestras que nunca. Esas calles desiertas, húmedas, y que no llevaban a ningún sitio, con el peligro acechando en las esquinas, o en los negros coches de los sociales, se me siguen apareciendo en mis pesadillas. Yo sabía que no tenía familia y me preguntaba si pasaría en soledad la última noche de su vida. Tiempo mas tarde me enteré de que un funcionario, saltándose las normas de aislamiento, estuvo con él acompañándole en la celda y dándole conversación y consuelo. Siempre me he preguntado que se puede decir a una persona que va a ser ejecutada para ayudarla a pasar el trago. La figura de este funcionario quedo en la leyenda y en su libro “Notas de Prisión” de Manuel Blanco Chivite lo menciona de pasada. Muchos años mas tarde, casi se podría decir que en otro mundo, nos reuníamos habitualmente para comer los compañeros del Centro de Salud del pueblo de la sierra de Madrid donde vivo y trabajo, con los empleados del Ayuntamiento. Hice amistad con Miguel….el secretario, hombre sencillo y bondadoso, de trato fácil y mente abierta. Junto con Mariano, el practicante de toda la vida del pueblo, pasamos agradables sobremesas charlando sobre lo divino y lo humano. Un día se sentó con nosotros uno de los abogados del Ayuntamiento, que dándoselas de listillo nos soltó: ¿a que no sabíais que la canción de Aute “Al Alba” está dedicada a los últimos fusilados por el franquismo en Septiembre del 75?. Pues claro, ¿ahora te enteras?,le contestamos y Miguel añadió: Y aquello fue muy especial para mi, a lo que yo tensé las orejas:¿Y eso?....Porque yo entonces era funcionario de prisiones, aquella noche estaba libre de turno pero me llamaron a casa y tuve que acompañar a los reos toda la noche. Había uno que estaba solo, sin familia, así que me metí con él en la celda, estuvimos toda la noche charlando y bebiendo copitas de coñac…me impresiono mucho, cuando se lo llevaban me dio un abrazo de despedida, a raíz de aquello caí en desgracia y acabe dejando lo de las prisiones. Para entonces yo ya me había puesto de pie con toda la carne de gallina y le pregunte: ¿Estuviste con Pito?...si, ese era su nombre en su partido ¿Cómo lo sabes?....Porque yo era su camarada de célula en el aparato de propaganda. Nos abrazamos los dos impresionados y Mariano pidió Champán para celebrar este encuentro, ante la mirada atónita de los presentes. Puse en aviso a Blanco Chivite que vino a entrevistarlo para su libro: “De bar en bar hasta llegar al mar”. Las vueltas que da la vida….

Volviendo a la madrugada del 27 de Septiembre de 1975, yo me desperté pronto y salí a trabajar (estaba empleado en las oficinas de una empresa de transportes). Oí en la radio del quiosquero que hay en la entrada del metro de Quevedo la noticia de que los habían fusilado. Algo se debió de romper en mí porque sentí que la rabia me trastornaba, y ocurrió un incidente demostrativo de la tensión que se vivía, al bajar las escaleras del metro me cruce con gris que salía. Le debí de mirar con tal odio que se dio la vuelta y salio por las otras escaleras.

Todos esperábamos una gran respuesta a los fusilamientos pero el “follón” se organizó en el extranjero. Aquí había silencio y rabia contenida, El Partido y el Frente estaban desmantelados y el resto de las organizaciones se escondieron. Hubo pintadas, siembra de octavillas y algún conato de “salto”. Solo en el País Vasco se produjo una Huelga General. El 1º de Octubre el régimen organizó una concentración de apoyo en la Plaza de Oriente ante la tremenda presión internacional y la retirada de embajadores. Era un día laborable y yo estaba trabajando en las oficinas de los almacenes que la empresa Maresa tenía en Embajadores, pegados a la estación de Las Peñuelas. Me crucé con grupos de fascistas que provocaban a los transeúntes, obligándoles a besar la bandera nacional y a que saludaran brazo en alto. A la salida de los metros grises con metralletas y caravanas de Jeeps, que circulaban lentamente. La gente hablaba en murmullos o simplemente no se hablaba. Se mascaba el miedo en la calle. En un momento de aquella mañana alguien dijo: “Han matado a un policía armado en La Elipa”. Al rato: “Han matado a un policía en le barrio del Pilar”. “No hombre si ha sido en la Elipa”. “Ese ha sido otro”. Han matado a un tercero en Los Carabancheles” “A otro lo han matado en Villaverde”…….Aquello era la guerra. Desde el almacén veíamos pasar a los fascistas gritando “asesinos” a la gente que se asomaba y metiéndose con todo el que se cruzaban. Un cartero que se refugió en el almacén nos pidió ropa de paisano porque temía que le confundieran con un policía, (el uniforme de cartero también era gris con gorra de plato).

Han pasado muchos años, España ha cambiado y yo también, pero la sensación de jubilo que tuve aquella mañana no se me olvidara nunca. Se ha hablado de aquellos atentados como una provocación, pero yo los viví como una respuesta, una respuesta que esperábamos todos a los fusilamientos del 27 de Septiembre. A pesar de la represión el movimiento seguía vivo, había esperanza en el combate. Alguien se había atrevido a desafiar al sistema, la losa se estaba resquebrajando. Así lo sentí yo, así lo sintió mucha gente y así lo sintió el régimen. Nadie reivindicó los atentados, todo el mundo dio por sentado que había sido el FRAP y a nosotros (mi caída), nos acusaron de ello. Incluso hubo una segunda caída de miembros del FRAP en Noviembre del 75 a los que también les acusaron de estos atentados. Luego resultó que había sido el GRAPO, ¿Por qué no lo reivindicaron entonces?. Estas preguntas se pierden en la nebulosa des-informativa que envuelve aquellos días. Siempre he pensado que hubo algo de acción espontánea, de improvisación, (utilizaron un martillo y un hacha y viejas pistolas de la guerra civil, y según testigos fueron gentes mayores y no jóvenes). Independientemente de quienes lo hicieran, las consecuencias para mí fueron las que he expresado anteriormente. Las pistolas que quitaron a los agentes muertos, aparecieron meses mas tarde escondidas en un bosque, muy cerca de donde vivo actualmente, entonces se dijo que era un zulo de ETA,

Fueron experiencias que no se olvidan, (ni quiero olvidarlas), que han pasado a formar parte de nuestra pequeña historia personal y de la “Historia” con mayúsculas de este país.

A quien no ha vivido el terror que producía la policía política, la policía armada, la guardia civil… le puede parecer extraña la euforia que sentí cuando vi a aquel cartero, quitándose el uniforme para que no le confundieran con un gris. Ahora, por fin, eran ellos los que tenían miedo.

Rafael Seco de Arpe. Septiembre del 2009.

24.9.09

27 de Septiembre de 1975:

27 de Septiembre de 1975: los últimos asesinados por Franco ¡eran y son antifascistas, no terroristas!
Cercano ya el 34 Aniversario de los últimos asesinatos del dictador Franco, queremos, desde la redacción del blog Solidaridad con las Últimas Víctimas del Franquismo, agradecer el respaldo solidario de las personas, asociaciones, colectivos y organizaciones políticas con la Carta Abierta y sus firmantes.

Ni Txiki, Baena, Sánchez-Bravo, Otaegi, García Sánchez, ni las decenas de miles de asesinados, encarcelados, desaparecidos, torturados, “paseados”, aniquilados en los campos de exterminio nazis o de Franco… son patrimonio político de nadie y sí de la Memoria Histórica basada en los principios de Verdad, Justicia y Reparación.

Organismos de derechos humanos, jueces eméritos o no, escritores de reconocido prestigio y otros intelectuales, y fundamentalmente, miles de personas anónimas, entidades y distintas organizaciones, han denunciado este statu quo político, conscientemente desmemoriado y antidemocrático, del Estado heredero directo del fascismo franquista.

De manera incesante llaman a la puerta de este Estado, representantes de organismo internacionales de derechos humanos con resoluciones por omisiones democráticas y vulneraciones sistemáticas de los derechos civiles y humanos más elementales. ¿Cuál es la reacción de éste y su Gobierno de turno? Pues dar la callada por respuesta como indica el manual en estos casos, siguiendo el ejemplo de quienes, expertos en estas “artes”, son mentores de esta gran estafa que es “el estado democrático y de derecho del reino de España”.

El panorama no es alentador, lo cual no nos desanima sino que nos espolea, nuestra fuerza reside precisamente en nuestra capacidad de resistencia antifascista. Esta es una fuerza imparable, de y con futuro, por ello esta campaña continúa. A través de “los 5 del 27 de septiembre”, estamos apoyando los principios de Verdad, Justicia y Reparación y la memoria de quienes dieron la vida durante la etapa del fascismo franquista, incluso en la “transición”, por el derecho de los pueblos a decidir, por una democracia justa y avanzada, por los valores republicanos, por la no discriminación y por la defensa de los derechos humanos.

LA CAMPAÑA CONTINÚA:

23.9.09

PRESENTACIÓN DE "TERAPIA" DE DOLFO CAMILO DÍAZ


El miércoles 23 de setiembre a les 18h tienes,de baldre, una TERAPIA, nel Antiguu Institutu de Xixón.

Esta obra maestra del teatru de tolos tiempos, ta escrita por Adolfo Camilo Díaz y va ser presentada pol gran XULIO VIXIL, que vien del hinterland de Bimenes y ye, sencillamente, ún de los meyores escritores asturianos de tolos tiempos. VIXIL al acabu, y si hai ambiente que lu motive, ye posible que faiga un estriptís zen de tipu zen.
TERAPIA ta publicada por XÉBANA EDICIONES.
Al acabu de la presentación regalaráse a tolos asistentes una práctica maquinina pa quitar los nervios. Tendrás visto esa maquinina ente los deos de los mayores dirixentes mundiales. Obama tien dos y el fíu de Putin, cuatro. Angela Merkel non, y asina-y foi nes últimes eleciones. Belén Esteban tampoco y ¿qué quies que te cuente?. Pos bien, esa práctica maquinina pa quitar los nervios pue ser tuya si vas a la presentación y si non, non (esto prueba la importancia na cultura popular de Barrio Sésamo)
Lo de TERAPIA ye asuntu que ta nes actividaes de la Vagamar Lliteraria L´ARRIBADA y que necesita d´una desplicación.
DESPLICACIÓN
Nel mundu hai trés tipos de persones: los que falen n´asturianu, los que non y Tini Areces. Depues tán los campesinos, los marineros, los mineros, los ausiliares administrativos, los celadores y Tini Areces.
Estudios de la NASA certifiquen esa división.
Terapia, escrita nel 1981 y representada col títulu d ´UNA HISTORIA DEL TEATRU pel Grupu GÜESTIA a lo llargo d´una montonera años, contó con actores como VÍCTOR PICALLO, MARUXA RODRÍGUEZ, ISO, XUAN BELLO, XOSÉ NEL RIESGO, CARMEN BELÉN JIMÉNEZ y el mesmu Dolfo Camilo Díaz. Acoyona, de verdá qu´acoyona´l casting.

Agora TERAPIA sigue viva. El Grupu EL MILAGRU DE CANCIENES sigue representándola y el mundu, gracies a eso, camina p´hacia una crísis global d´imprevisibles consecuencies.

Pequeño diario de clandestinidad. Agosto - Septiembre de 1975.

El 27 de septiembre de 1975 fueron fusilados por la dictadura fascista cinco jóvenes revolucionarios. Para ellos: ¡ni olvido ni perdón!
Tomás Pellicer | Para Kaos en la Red
http://www.kaosenlared.net/noticia/pequeno-diario-clandestinidad-agosto-septiembre-1975

Pequeño diario de clandestinidad.

De Tomás Pellicer para Fòrum per la Memòria del País Valencià.

Agosto. 1975.

Miércoles 27. Carlos ha encontrado un lugar donde quedarme unos días. Es una pequeña guardilla, próxima a la Plaza del Carmen. Una compañera suya de Bellas Artes, pintora bohemia y simpatizante, me aloja. Estoy en un pequeño apartamento destartalado, con un salón del escaso ancho de la fachada, con una colchoneta en el suelo, cubierta con una tela, donde intentaré dormir algo, una habitación, una cocina y un aseo, todo ello minúsculo. Todavía guardo en el estomago la desazón de los dos días pasados. A pesar de haber escapado y estar en un lugar aparentemente seguro, no consigo huir de la realidad clandestina.

Sábado 30. No he salido de la casa. Carla, así se llama mi benefactora, me consigue la prensa. Trae tiras del Levante y Las Provincias. Hojas sueltas y recortes que debe arrancar de la prensa expuesta en los bares. Ella tiene poco dinero y yo nada. No hay radio ni televisión. Hoy viene la resolución del consejo de guerra de Burgos: pena de muerte para Garmedía y Otaegui. Se suman a las cinco peticiones de muerte de los nuestros.

Domingo 31. He salido de la casa para acudir a la cita de seguridad con Carlos. Anduve un buen trecho encogido, cabizbajo pensando que todo el mundo me miraba. Los sentía a todos pendientes de mí. Llegué temblando a la cita. Carlos estaba con otro camarada, Vladi, recién llegado de Madrid. Vladi lleva el pelo teñido con agua oxigenada y tiene así un extraño aspecto. Va a ser nuestro responsable. Llevaba una mariconera en la mano, con una Star del nueve corto, nueva. Nos ha dicho que la ofensiva de la dictadura ha cesado y que vamos a formar un nuevo grupo los tres. Hay que seguir golpeando. A Carla no le ha gustado nada que saliera de casa. Me ha hecho preguntas de si me había visto alguien salir o entrar.

Septiembre. 1975.

Martes 2. Hoy trae la prensa nuevas detenciones en Madrid, con sus fotos. Los camaradas aparecen demacrados, sucios y despeinados. Dan la impresión de ser mala gente, y tan sólo son jóvenes universitarios con ideales revolucionarios. Es el efecto que pretende causar la dictadura con todos nosotros. Les acusan de dar muerte al teniente de la guardia civil. Van a pedir más penas de muerte, estoy seguro. Si a Blanco Chivite, Pablo, Baena, Vladimiro y Sierra les han pedido pena de muerte, a éstos, seguro que será lo mismo. Si han publicado hoy la noticia, quiere decir que llevan varios días detenidos. No quiero pensar lo que deben haber pasado.


Miércoles 3. Carla parece más tranquila, a pesar de las alarmantes noticias. Hemos charlado un buen rato esta noche. He tratado de explicarle la razón de nuestras acciones, los porqués de unos jóvenes estudiantes universitarios –creo que la mayoría lo somos- implicados en la lucha armada revolucionaria. A esta sangrienta dictadura hay que derribarla con sus mismas armas.

Viernes 5. Hoy, 36 detenciones en Madrid. Más fotos de camaradas desangrados, tres mujeres esta vez. Hay una foto con el material del aparato de propaganda que ha caído, con un retrato de Marx presidiendo el escaparate que montan. Para que quede claro que los detenidos eran marxistas y que no merecen otra cosa que la muerte. Debajo de sus fotos hay una escopeta recortada, con sus correspondientes cartuchos. No sé cómo decirle a Carla que tengo que salir esta tarde. A las nueve tengo cita de seguridad con Carlos. Él está tranquilo, no he conocido a nadie más tranquilo. Aparte de que será su forma de ser, no está identificado por la policía y no lo buscan. No como a mí.

Lunes 8. Han detenido a mis hermanos. Y a muchos más en Valencia, cuento hasta catorce en la nota de prensa. Al pequeño le acusan de pertenecer al grupo armado y participar en las acciones, al menos en cinco. Al otro le acusan de ser el responsable de la FUDE en la Facultad de Medicina y dan los nombres, también detenidos, de compañeros y compañeras que conozco, de la facultad. Y dos células en Burjassot, y a Enrique mi amigo de la infancia. Ya nada ni nadie está seguro. Cierro las ventanas cuando no está Carla –la mayor parte del tiempo- y me paso las horas escudriñando la calle, un agradable rincón que forma la calle de la Cruz, atento al paso de los transeúntes, a sus provisionales paradas. He encontrado una huida por los tejados, en el hueco de la escalera, una claraboya a la que accedo fácilmente subido a una silla.

Jueves 11. Hoy comienza el consejo de guerra en El Goloso. Lo preside un coronel y el fiscal militar pide pena de muerte para los cinco. He leído las conclusiones de éste, publicadas en prensa. Es como retroceder en el tiempo, al año 1940, a los consejos de guerra impuestos a los derrotados republicanos. A Blanco Chivite lo quieren fusilar por ser “secretario provincial” del partido, a Vladimiro por ser “el responsable” del grupo, aunque el mismo militar acusador reconoce que no estuvo en la acción, a Fernando Sierra por robar el coche, a Baena lo acusan de ser el ejecutor y a Mayoral de “esgrimir” una navaja. Sin más pruebas que las declaraciones de la policía. Con la sinrazón procesal de un consejo de guerra militar.


Viernes 12. Tres penas de muerte. Para Blanco, Baena y Vladimiro. Se salvan Mayoral, treinta años, y Sierra, 25 años. En menos de 24 horas, el tribunal ha sentenciado. Una farsa sin posible defensa. Blanco tiene 30 años, es licenciado en periodismo; Baena, 25 años, estudiante de Filosofía; Vladimiro 23 años, es agricultor; Mayoral, 24 años, técnico profesional; Sierra, 19 años, estudiante de Historia.

Sábado 13. A Rafa lo han pasado a la jurisdicción militar. Consejo de guerra en Valencia para él, Garés y Panisello. Y para mí, si me cogen. Hoy he tenido cita con el grupo. Han decido pararlo todo. No vamos a hacer nada. Carlos va a militar en la organización regular, para tratar de agrupar lo que haya quedado. Yo debo permanecer oculto. Me están buscando un lugar más seguro. Carla se ha habituado a mi presencia y se la ve tranquila. Hemos hablado sobre mi estancia y decidido que yo salga un poco, a hacer compras. Dará una sensación más natural a los vecinos, que saben que estoy en su casa.

Miércoles 17. Consejo de guerra sumarísimo en El Goloso. Piden cinco penas de muerte. Han aplicado la ley de “prevención del terrorismo” que conduce a los reos a un consejo de guerra inmediato, sin garantías procesales, que debe resolver la sentencia de forma inmediata. El fiscal cuenta con cuatro horas para presentar sus conclusiones, el abogado defensor de otras cuatro para preparar la defensa. Seguidamente se celebra la vista de forma inmediata y se dicta la sentencia, tras la cual, el defensor cuenta con dos horas para presentar alegaciones. En menos de un día lo tienen resuelto. Para las ejecuciones, el Gobierno debe darse por enterado.

Jueves 18. Otras cinco penas de muerte en el consejo de guerra de El Goloso. Leo del Informaciones. Para empezar son expulsados de la sala la primera tanda de abogados defensores. Son sustituidos por suplentes, que de forma inmediata son también expulsados. Nombran defensores de oficio a comandantes militares. En 15 minutos se leyó el apuntamiento. Los camaradas negaron los hechos y se reconocieron militantes del FRAP. El juicio comenzó a las cuatro y media de la tarde y terminó a las nueve de la noche, contando las expulsiones de los abogados y dos horas y media de descanso. ¿Dos horas para juzgar la vida de cinco personas? Sin testigos ni pruebas periciales. Otra farsa de juicio. Al momento dictaron las sentencias: pena de muerte para Sánchez-Bravo, Cañaveras, Ramón García, Concha y Mª Jesús. Suman ya diez las penas de muerte.

Sábado 20. Ayer se celebró el consejo de guerra en Barcelona contra Juan Paredes, “Txiqui”. Otra pena de muerte más. Suman o­nce. La preocupación, el debate de la prensa fascista, es si van a ser ejecutados por garrote o fusilados. Los militares deciden. Debe darse por enterado el consejo de ministros.

Jueves 25. Hoy es mi última noche en esta casa. He esperado en vano a Carla. Siento marcharme, le he tomado aprecio y con la rutina, las mismas cosas siempre, he apaciguado la zozobra. Otra vez empezar de nuevo acrecienta mi ansiedad.

Viernes 26. Han fallado a la cita. No ha aparecido nadie. He esperado lo justo y me he marchado. Estoy otra vez en casa de Carla. He roto la nota que le había dejado y estoy confuso. Tengo una cita de paso, una antigua cita que conoce alguna gente, pero he decidido no acudir. Es imposible que Carlos haya caído, tiene ese algo afortunado por donde todo resbala a su favor. Esperaré lo que sea aquí, que nunca será peor que lo que les esperaa los camaradas. Franco va a fusilar a cinco. Ha indultado al resto.

Dejo pasar las horas, sin apenas pensar en nada. No consigo ponerme en su lugar, ni siquiera imaginar lo que pasa por sus cabezas en este momento, sabiendo que van a encontrar la muerte en breves horas. No es a mí a quien van a matar al alba y el deseo de vivir se antepone absolutamente a cualquier consideración.

Sábado 27. Carla me despierta al mediodía. Lleva el Informaciones desplegado sobre su pecho: “Fusilados esta mañana”

Yo escapé.

Algún tiempo después conocí a Victoria Sánchez-Bravo Solla, la hermana de José Luis. Estuve junto e ella, sentados ambos en sendas banquetas altas de una cafetería. Ella tenía sobre sus rodillas un pequeño bolso forrado de cuentas de plástico, que desojaba de forma inconsciente mientras recordaba ese día, el 27 de septiembre de 1975. Ella asistió a los fusilamientos de los del FRAP, junto con el abogado Fernando Salas y el padre de José Humberto Baena Alonso. El otro fusilado, Ramón García Sanz, no tenía familia. Todos ellos esperaron en la ermita que domina el alto del campo de tiro de Matalagraja, en Hoyo de Manzanares, separados unos metros de un grupo de mandos militares y de guardias civiles. Salas se acercaba de cuando en cuando a los militares para obtener noticias: -Ahora va Baena- le dijeron por fin. A las nueve y veinte escucharon la primera descarga. Veinte minutos después, la de Ramón García y a las diez en punto, escucharon la descarga que asesinó a su hermano José Luis. Aún tuvieron que esperar un buen rato, desolados en la capilla, hasta que llegó el Land Rover de la guardia civil, con los cuerpos en su trasera. Enfundados en sacos de plástico negro, echados unos encima de otros, sobre un charco de sangre. Ella sobrecogida tuvo que identificar el cadáver sin rostro de su hermano. Diez balas del calibre 7.62, del fusil ametrallador Cetme, en la cara y a corta distancia, deshicieron su cabeza. Ella identificó el cuerpo que le dijeron que era el de José Luis, y me confesó que siempre viviría con la duda de si los restos que ella cree enterrados en su tumba del cementerio de Murcia, son los suyos.

http://www.forumperlamemoria.org/

21.9.09

Cipriano Martos

28 años, nacido en Huétor-Tajar, provincia de Granada. Cipriano Martos fue detenido por la Guardia Civil en Reus (Tarragona) donde militaba en el FRAP. Una caída que iba a ser más trágica que las demás. Fue detenido el 30 de agosto (de 1973) y sometido a torturas desde el primer momento. Fue obligado a beber el contenido de un cóctel molotov, a resultas de lo cual fue conducido a un hospital para que le hiciesen un lavado de estómago. Aún sin recuperarse, fue conducido de nuevo a las dependencias de la Guardia Civil donde continuaron las “sesiones” y, por segunda vez, le fue administrada a golpes la misma “bebida”. Abrasado por dentro, no pudo sobrevivir…

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4.9.09

TENED MEMORIA 27 DE SEPTIEMBRE.

¡MEMORIA…MEMORIA!



http://sareantifaxista.blogspot.com/





ELKARTASUN ANTIFAXISTA.

* Irailak 14 Septiembre.
Kontzentrazioa / Concentracion:
Carlos, ez ahaztu ezta barkatu ere.... justizia!!
Carlos, ni olvido ni perdón... justicia!!
Hora/Ordua: 19:00etan
Tokia/Lugar: Gardines de Albia (juztizi jauregi aurrean / frente al palacio de justicia, Pedro Ibarretxe kalea).
Metro: Abando, Berástegiko irteera (Bilbo * Bizkaia).

* Irailak 18 Septiembre.
Presentacion del libro y txarla, sobre los echos del 27 de septiembre de 1975....
GRUPO ARMADO "LA OTRA CRÓNICA DE LA TRANSICIÓN ESPAÑOLA".
Tomás Pellicer y un militante del FRAP.
Tokia/Lugar: Gatazka Gunea & DDT Banaketak; Erronda Kalea 12 (Alde Zaharra * Bilbo).
Metro: Alde Zaharra, Unamuno Enparantzako irteera / Casco Viejo, salida Plaza Unamuno.
Hora/Ordua: 19:00etan.
En el inicio del año 1976, la dictadura pervive sin Franco. Un grupo armado del FRAP, superviviente a la represión del verano del 75, trata de cruzar la frontera con Francia.
Su intención es reagruparse en el país vecino y continuar la lucha armada."
Es una novela tremenda, desgarradora, un relato apasionante, estremecedor, en el que uno se sumerge al menos quien haya vivido experiencias que se relacionen con la lucha revolucionaria; es un testimonio con un gran impacto. Un libro cuya lectura no se recomienda a personas en situaciones de depresión, tristeza o crisis personal ni a quienes sufren demasiado con lo que leen ni a quienes se desinteresen por las ilusiones y las esperanzas de los que quisieron construir un mundo mejor".
http://www.tpellicer.com/

http://www.frap.es/

 
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