13.9.10

27-S 2010, OTRO SEPTIEMBRE DE IMPUNIDAD

Ayer, hace 35 años

Como hace un año, dos, cuatro o 35, cada septiembre seguimos recordando a los asesinados el 27 de septiembre de 1975: Baena, Sánchez-Bravo, García Sanz, Paredes Manot “Txiki” y Otaegi, militantes de las organizaciones antifascistas FRAP y ETA.

En Euskadi, Catalunya, Madrid, País Valencià y otros puntos del estado español, se harán actos que recuerden los últimos asesinatos del dictador fascista Franco, un mes y medio antes de morir miserablemente. En estos actos se seguirá pidiendo la anulación de estos y de todos los juicios del fascismo español y la aplicación del principio universal de VERDAD, JUSTICIA Y REPARACIÓN. Y, por la proximidad de fechas, el secuestro y entrega de la Gestapo a los fascistas españoles del President de la Generalitat, LLuís Companys y su posterior ejecución en el castillo de Montjuïc.

Estos actos, más allá de ser homenajes particulares lo son universales porque constituyen un reconocimiento a todos y todas las antifascistas del estado español, a todos y todas aquellas que dieron su vida por la libertad, a los asesinados en juicios farsa, a los esclavos y esclavas del fascismo, a los maquis, a los inmolados e inmoladas en los campos de exterminio nazis, a los que lucharon en las duras condiciones de clandestinidad contra el fascismo, en las cárceles, el exilio…, hasta la muerte del dictador y durante los “años de plomo” de la llamada Transición del régimen y sus cómplices “demócratas”. Y, desde luego, la denuncia de esa pirueta jurídica que califica a los militantes antifascistas que utilizaron todos los medios posibles para luchar contra la dictadura de “terroristas”.

En momentos como los actuales, donde un fascismo adaptado a las nuevas necesidades del capital, sigue siendo culpable de convulsiones económicas y políticas y retrocesos, gravísimos retrocesos, en los derechos sociales y democráticos conseguidos a través de la lucha, no sería vano recordar, que, pese a la “Transición” y a los “Pactos de la Moncloa”, los treinta y cinco años trascurridos, no nos han dado ni una sociedad más justa, ni los derechos de decisión, ni mayor grado de democracia, ni la ampliación substancial de los derechos participativos, ni la restitución de la legalidad republicana. Por tanto, la lucha por la ruptura democrática, bajo otras circunstancias políticas y organizativas, sigue vigente junto a su carácter antifascista.

Otro septiembre más, pese a los intentos de inducción a la amnesia colectiva y a la criminalización de la memoria de los últimas víctimas del franquismo, no olvidamos.

Seguimos recogiendo vuestras adhesiones y damos las gracias a todas las personas que hasta la fecha han suscrito nuestra carta abierta.




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