11.12.11

Cuaderno de depresión: 4

La trampa del euro
I
Lo peor que puede ocurrirle a una profecía es que se cumpla, y la crisis del euro nos sitúa en esta posición a todos aquellos —más bien pocos y con poca energía— que nos movilizamos contra el Tratado de Maastricht. Basta realizar una búsqueda documental en las revistas críticas como mientras tanto, o en los materiales que en su momento elaboraron las plataformas críticas, para constatar que nos encontramos en uno de los peores escenarios previstos por los analistas críticos. Supongo que, como a muchos otros, a uno le entra la sensación de padecer el síndrome de Casandra: el de la impotencia por no haber convencido a suficiente gente en el pasado y el de la misma impotencia por no poder impedir la catástrofe a la que nos condenan una serie de malas decisiones.
Como dijimos entonces, el problema fundamental del euro era su construcción como una mera unificación monetaria, sustentada en una institución, el Banco Central Europeo, a la que sólo se le encargaba el control de la inflación mientras, en cambio, estaban ausentes tanto una política fiscal común como la creación de un marco estatal colectivo. Dado que los países integrantes de la Unión Europea mantenían entre sí enormes diferencias en cuanto a estructura productiva, dimensión económica y desarrollo del sector público, era previsible que estuvieran sometidos a tensiones económicas de desigual magnitud, que serían en muchos casos insoportables a falta de una política fiscal colectiva. De hecho, el propio proceso de unificación podía acelerar estas tensiones. Por una parte, uno de los argumentos más favorables a la unión (bien reflejado en el documento “Los costes de la no Europa”) era que la integración económica favorecería la eficiencia económica al posibilitar el funcionamiento de plantas productivas más grandes que se beneficiarían de economías de escala mayores. Sin embargo, se pasaba por alto que si la lógica de la integración conducía a esta reestructuración y concentración de plantas productivas, ello podía tener importantes impactos territoriales, puesto que unas naciones o regiones saldrían beneficiadas (aquellas en los que se concentraran esas plantas) y otras perjudicadas. Algunos de los problemas del sur de Europa radican en esta estructura productiva desigual y en la dinámica generada por la integración. Por otra parte, la moneda única tenía muchas posibilidades de apreciarse frente a otras monedas cuyos gobiernos optaran por promover políticas de gasto más generosas o simplemente con manejo político del tipo de cambio. Esto es lo que ha ocurrido con el euro frente al dólar y el yuan, y ha agravado la posición de los países con menor desarrollo, más afectados por la competencia de países con bajos salarios y sin la oportunidad de devaluar su moneda cuando las cosas fueran mal.
La negativa a desarrollar un sistema fiscal único ha privado a la UE de la posibilidad de desarrollar una política comunitaria de apoyo a las áreas más desfavorecidas en caso de crisis y ha favorecido la competencia fiscal a la baja (propiciada incluso por la incapacidad o falta de voluntad de la propia Unión para erradicar los paraísos fiscales interiores, como son los muy destacados casos de Luxemburgo, las diversas colonias británicas y, en parte, Irlanda y Holanda). Las políticas de limitación del déficit impuestas por el Tratado de Maastricht, en parte para evitar la lenidad fiscal de los siempre sospechosos países del sur, lejos de contribuir al desarrollo de una fiscalidad responsable se han traducido en políticas de ajuste que han limitado el desarrollo del sector público de estos países sin tocar las bases del fraude fiscal.
Cuando la crisis ha estallado y el sistema ha sido puesto a prueba, se han vuelto visibles todas las incoherencias del proyecto. La política monetaria, lejos de paliar la crisis, la ha atizado, con alzas de los tipos de interés en 2008 y 2011 que han agravado la posición de los deudores. La negativa primero a financiar la deuda pública de algunos países, y después a financiarse con eurobonos, ha conseguido convertir un simple forúnculo (el déficit griego) en un cáncer que amenaza la supervivencia del conjunto; la imposición de planes de ajuste a corto plazo pone a las poblaciones de muchos países en una situación dramática y genera una nueva recesión que agrava aún más los problemas financieros; la imposibilidad de practicar una devaluación no es sustituida por ninguna política real que permita recomponer la estructura productiva de muchos países, y la aplicación de nuevas reformas laborales va a resultar tan inútil como las anteriores, aunque puede contribuir poderosamente a aumentar las desigualdades y la demolición de derechos. Todo esto lo avisamos bastantes veces, pero haber acertado en el diagnóstico no nos consuela, porque no ha impedido un ápice de sufrimiento social ni está sirviendo para un cambio de modelo.
Más bien, la propuesta de confluencia fiscal anunciada por la Comisión parece un mero mecanismo para imponer nuevos planes de austeridad a los países con problemas y para garantizar su cumplimiento. Los países periféricos del sur de Europa estamos en el proceso de transición desde el estatus de estados miembros al de meros protectorados, tal y como atestiguan los golpes de mano “blandos” que han impuesto en Grecia e Italia.
II
En este contexto, es fácil entender a la gente que piensa que el euro es la causa del problema y que lo mejor sería salir de la eurozona y volver a adoptar una moneda propia. Su argumento fuerte es que ello traería una devaluación monetaria que permitiría aumentar las exportaciones y tirar de la economía. Asimismo, podríamos eludir la brutal política fiscal que Alemania trata de imponer y ganar autonomía financiera.
No apoyé el modelo del euro ni apoyo la actual política europea (toda ella un dislate y un crimen social), pero me temo que no se va a producir una salida controlada del sistema euro y que, más bien, lo que nos cabe esperar es una operación mucho más caótica y provocada desde fuera. Como de lo que se trata es de prever qué puede ocurrir y contribuir al debate, ofrezco algunas reflexiones sobre qué ocurriría en el caso de una salida del sistema monetario actual.
Es cierto que una “nueva peseta” conllevaría una devaluación monetaria que podría mejorar la posición internacional de los productos españoles, pero hay que tener en cuenta algunas circunstancias que, cuando menos, generan escepticismo. Las devaluaciones tienen dos efectos: abaratan las exportaciones y encarecen las importaciones. El balance neto para un país es el resultado de la respuesta relativa de ambos tipos de productos a la variación de precios (la elasticidad-precio del producto). Cuando devalúa un país que produce bienes y servicios de alta demanda potencial, es posible que el resultado sea positivo. Por ejemplo, a Argentina la devaluación le permitió recuperar el turismo perdido y algo de su producción industrial al tiempo que se beneficiaba del tirón de la demanda mundial de alimentos. No obstante, en España puede que las cosas no estén tan claras, sobre todo por dos razones: por una parte, por la elevada dependencia energética, en un momento en que el precio del petróleo ya tira al alza por razones propias y en que la devaluación no haría sino encarecerlo aún más —una dependencia que vale también para otras materias primas básicas para el aparato productivo actual (soja, metales, etc.)—, y, por otra, por la propia reestructuración industrial de las dos últimas décadas, que ha provocado tanto la desaparición de líneas de producción que es imposible reanimar a corto plazo como la especialización de otras. La respuesta de cada sector es bastante incierta, pero mi presunción es que los efectos netos serían menores de lo previsto.
Si en el plano del comercio exterior las cosas no están claras, más negros aún son los nubarrones en otras esferas. Es poco creíble que un sistema público y un nivel de endeudamiento privado que llevan meses en el punto de mira de los tiburones financieros fueran a paliar las presiones sobre la deuda. Más bien, cabe esperar que la incertidumbre financiera se traduzca en pánico financiero, que es la mejor vía para acabar atrapados en el “corralito”, en recortes drásticos del gasto y en un mayor desastre social. La actitud temerosa de las capas medias con ahorros puede contribuir a acentuar esta tendencia al desastre. El euro fue una trampa, pero a menudo, cuando uno ha caído en ella, la vuelta atrás es lo menos factible y deben buscarse respuestas alternativas. Puestos a hacer proyecciones, parece más verosímil que nos acaben expulsando del euro, no que vayamos a tener un Gobierno dispuesto a desandar ordenadamente el camino. Un camino que, en todo caso, sería una aventura de alto riesgo.
III
Sólo somos figurantes del coro de una tragedia que otros han desatado. Pero, a diferencia de las obras griegas en las que el héroe es el que carga con la furia de los dioses o el destino inapelable, aquí todos los males van a caer sobre el coro. Debemos buscar otras respuestas. Unas, fundamentales pero no suficientes, ya las vamos dando cuando protestamos contra los costes del proceso, contra los recortes de todo tipo. Sin protesta no hay salida. Pero necesitamos más propuestas. Y éstas deben cubrir al menos dos posibles eventualidades: que sigamos en el euro o que nos echen de él.
La primera exige desarrollar un nuevo internacionalismo, puesto que no saldremos del marasmo sin un profundo rediseño de la Unión Europea. En nuestras movilizaciones y propuestas debemos incluir demandas de reforma del tratado actual, de creación de una buena política fiscal europea, de conversión del Banco Central en un verdadero prestatario financiero, de eliminación de los paraísos fiscales internos, de una política económica que dé respuestas a las necesidades desiguales de cada territorio… Unas demandas que exigen, además, una necesaria búsqueda de aliados, de movimientos que en otras partes exijan lo mismo y que ayuden a neutralizar lo que en los países del norte ha funcionado como mecanismo legitimador de las políticas actuales: la extendida convicción de que los problemas de la Unión, lejos de ser fruto de una opción económica mala y clasista, lo son de la desidia y la ausencia de rigor de los habitantes de la periferia.
La segunda presupone pensar alguna respuesta si acabamos siendo expulsados del euro y padecemos un verdadero caos económico. Nuestros gobernantes —los que se van, los que vienen y los que siguen— han demostrado con creces su impericia y su impudicia. Por esto hoy es tan urgente que realicemos un ejercicio de reflexión antiutópica que nos permita elaborar propuestas en medio de una situación caótica.

El banco malo y la deuda pública
Una de las posibles contrarreformas que tiene planteado sobre la mesa el nuevo Gobierno de Mariano Rajoy es la creación de un banco malo que absorbiera los créditos inmobiliarios de dudosa recuperación. La banca española lleva tiempo insistiendo en esta propuesta para superar la crisis financiera. Dada la estrecha conexión del PP con los intereses del sector bancario la propuesta tiene bastantes posibilidades de formar parte del paquete de reformas con que nos amenaza la nueva mayoría absoluta.
Desde el punto de vista de la banca esta solución es perfecta. Por una parte el banco malo les permitiría sacar de su balance activos improbables que les obligan a efectuar provisiones que al final reducen su rentabilidad. Este banco sería “vendido” al Estado, La compra se financiaría con títulos de la deuda pública, con lo que los bancos transformarían sus créditos de dudoso cobro por títulos de la deuda pública cuyo pago está garantizado por la misma Constitución española. Además pasarían a aumentar su posición de acreedores del Estado y por tanto verían reforzada su capacidad de “dictar” reformas al sector público. Negocio redondo.
Dado que la exposición de la banca al crédito financiero se situaba en junio en los 176.000 millones de Euros, la creación de este banco financiado con deuda significaría un elevado aumento de la deuda pública y por tanto una reforzada exposición del país a la exigencia de ajustes. Además de un fuerte aumento de la carga financiera sobre el presupuesto público. Oponerse a la creación de un banco malo debe ser la primera batalla por el tema de la deuda. Y una buena oportunidad para denunciar el doble trato aplicado a las deudas del sector financiero y de los particulares que no pueden pagar la hipoteca de su vivienda. A quienes argumentan que no puede aprobarse la dación de pago porque hundiría a la banca se puede objetar la posibilidad de crear algún organismo público que los proteja.

Liquidez a tope
En la última semana de noviembre el Banco Central Europeo y la Reserva Federal han tenido que aplicar una nueva inyección masiva de dinero para cubrir los problemas de liquidez de la banca internacional. Una operación que viene repitiéndose con mucha frecuencia desde la crisis de Lehman Brothers. La justificación pública es siempre la misma,  la de ofrecer fondos para que la banca pueda seguir prestando dinero a empresas y particulares y no se colapse la economía real. Vista la situación que atraviesan empresas y particulares no parece que hasta el momento estas inyecciones hayan cubierto su objetivo.
Es hora de exigir a los responsables de la política monetaria que aclaren cuáles son los circuitos obturados que impiden que funcione su presunto circuito virtuoso, por donde se pierde la inyección de capital. Es posible que una parte se pierda por la retirada de fondos de inversiones nerviosos que tratan de convertir sus posiciones en activos monetarios en otros activos que consideran más seguros (como el oro). Pero es también plausible que gran parte de los desvíos tengan lugar en los complejos y especulativos mercados financieros en los que la banca realiza una parte importante de su actividad. A cualquier tenedor de un modesto plan de pensiones le resulta fácil tomar conciencia de la magnitud de estos circuitos opacos: con preguntar al banco dónde está colocado el fondo, recibirá un listado de fondos de inversión totalmente desconocidos y de difícil control. La liberalización de la banca produjo una enorme expansión de sus campos de acción y favoreció que los circuitos del dinero se volvieran opacos y sinuosos. Las inyecciones de liquidez, más que trasladarse a créditos a un mundo real del que no se fían los banqueros, parece destinado a salvar a los bancos de sus dificultades financieras y a facilitarles su posibilidad de seguir jugando en los mercados financieros que tantos problemas nos crean.
No podemos más que seguir exigiendo dos cuestiones básicas: una nueva regulación del sistema financiero que reduzca el peso de los mercados especulativos y acote y clarifique la actividad de cada institución financiera; y la creación de un verdadero sistema de banca pública que permita que realmente se realice lo que prometen y no hacen las inyecciones financieras de los bancos centrales.

Sanidad pública, intereses mercantiles y cohesión social
Hace tiempo que la sanidad pública está en la mira del capital. No en vano el gasto sanitario constituye una importante partida económica, y por tanto fuente potencial de negocio. La prueba es que una parte del gasto sanitario llena las arcas de las empresas farmacéuticas y proveedoras de equipamiento sanitario, que suelen encontrarse entre los negocios más rentables del planeta. No en vano también allí donde la gestión sanitaria privada está más extendida, los EE.UU., el peso del negocio sanitario constituye la partida más importante del PIB, algo que tiene poco que ver con el nivel de eficiencia del modelo sanitario si se toman como referencia indicadores de esperanza de vida o de desigualdad en el acceso a la asistencia sanitaria.
Hace ya tiempo que algunas Comunidades Autónomas, especialmente Madrid y la Comunidad Valenciana, adoptaron un modelo de externalización de la gestión sanitaria cuyos efectos sobre el bienestar de la población y las condiciones de trabajo del personal merecen ser evaluados. Hace unos meses una evaluación de la calidad de los sistemas sanitarios en base a 19 indicadores sitúo a ambas comunidades en la categoría de “deficientes” (junto con Canarias y Galicia, siendo la Comunidad Valenciana la peor calificada. (El País, 2 septiembre 2010).
También en Catalunya ha existido desde siempre un sistema mixto de gestión sanitaria, en parte heredado del modelo sanitario anterior al establecimiento de la seguridad social. Un sistema sanitario donde se combinan hospitales públicos con una extensa red de centros semipúblicos, en manos de patronatos con presencia de instituciones locales, Iglesia Católica  y grupos privados. CiU, en su largo mandato en la Comunidad, reforzó este modelo y le dio estructura, algo bastante parecido al doble circuito educativo. El Triparto fue incapaz de cambiarlo y aunque incrementó el gasto sanitario también llevó a cabo una reforma estatutaria del Institut Català de la Salut (el propietario de la parte pública del sistema) que  apostaba por una gestión más liberal. La excusa siempre es el alto y creciente coste sanitario y la necesidad de modernizar la gestión. Un alto coste que es difícil de argumentar cuando se contrasta el gasto sanitario español con el de países de la UE (tanto en términos de PIB como de gasto per capita), como el catalán respecto al resto de España (según el informe citado el gasto per capita catalán solo está 4 euros por encima del gasto medio y se sitúa en la mitad de la tabla.
El nuevo gobierno de CiU, con el ínclito conseller Boi Ruiz a la cabeza, no ha dudado sin embargo en lanzar una auténtica cruzada en pos de la demolición del sector público sanitario. La política de ajuste presupuestario ha sido la excusa para ello. El cierre de camas y quirófanos hospitalarios, de urgencias en los ambulatorios (especialmente grave en zonas semirrurales donde los hospitales están distantes) han generado cabreo y sentimiento de deterioro, Tras las elecciones, CiU se siente con músculo para seguir su política privatizadora, ya visible en uno de los múltiples apartados de la “ley omnibus” donde se contempla la posibilidad que los hospitales públicos alquilen a operadores privados sus plantas cerradas y sus quirófanos, que han dejado de operar por la tarde. Un regalo al sector privado que podrá ofrecer a quien tenga dinero la alta calidad de la asistencia pública sin tener que pasar por las engorrosas (y al menos democráticas) listas de espera. Ahora se propone otra vuelta de tuerca, primero en forma de un nuevo copago por receta médica (como no se puede cambiar la realidad se crea el neolenguaje y se le llama ticket moderador) y después con la propuesta del siempre contundente Boi Ruiz a favor de crear un seguro privado obligatorio para la gente con recursos y dejar el servicio público para los pobres (aunque al paso que vamos con el paro y los recortes salariales la categoría “pobre” va camino de ser universal).
No deja de ser insólito que en Catalunya se defienda la gestión de las mutuas privadas como una muestra de eficiencia y buen hacer cuando en el pasado la Generalitat dedicó importantes recursos al salvamento de gestiones fallidas y fraudulentas (Hospital General de Catalunya,  Mutua l’Aliança) y  otras importantes instituciones han entrado en barrena (Agrupació Mútua) o han estado salpicadas por importantes casos de corrupción (Mutua Universal). Si de algo puede presumir el sector privado catalán es de fracasos continuados de gestión.
La propuesta, de ir adelante, significa bastante más que una mera privatización. Significa la ruptura del propio concepto de ciudadanía y de solidaridad social por cuanto se rompe el continuo entre los que pueden pagar y los que no. Si el problema es meramente financiero, y se supone que hay una parte de la población con recursos, bastaría subir los impuestos a esta parte de la población para cubrir el aumento del gasto. Propugnar un doble circuito es sin embargo optar por un modelo dual, uno “de pago” (aunque todo el mundo sabe que al final las mutuas privadas practican todo tipo de discriminaciones para reducir sus costes) y otro para pobres. Una nueva oportunidad para fomentar una cultura de la insolidaridad e incultura fiscal de las clases medias y un desprecio frente a los pobres que se salvan del seguro privado. En un país con elevados índices de evasión fiscal, con un elevado porcentaje de población inmigrante pobre, este modelo es una verdadera invitación a la iniquidad y la xenofobia. Ruiz no es solo un privatizador sino un verdadero agente promotor de la fragmentación social. Algo en lo que se muestra tozudo, pues ya antes de hacer esta propuesta atribuyó los problemas de salud a la genética y los hábitos individuales (otra forma de mentalizar a la población de que la gente enferma lo es por culpa propia, de separar buenos y malos ciudadanos, aunque entre los factores de malos hábitos nunca suelan incluir el del uso intensivo de los vehículos que generan contaminación y accidentes, ni el de las malas condiciones de trabajo).
Boi Ruiz, lo que representa, no es solo un peligro para la sanidad sino también para el mismo sentido de sociedad. No solo promueve negocio sino también división social, clasismo. No es por desgracia el único. Ahí están también también los responsables de la sanidad gallega y balear desactivando ilegalmente tarjetas sanitarias a gente desamparada. Hay que pararles los pies: está en juego nuestra salud y nuestro sentido de sociedad.
30/11/2011

Juan Torres: “Hemos de cambiar y aprender a vivir de otra forma”


Juan Torres: “Hemos de cambiar y aprender a vivir de otra forma” En http://www.hoac.es/

Por Alfonso Alcaide Maestre.
Juan Torres López es una persona comprometida con la Justicia con mayúscula. Catedrático de Economía Aplicada en la Universidad de Sevilla y autor de numerosas publicaciones, desarrolla una importante labor de concienciación sobre la necesidad de una economía al servicio de la persona y sobre la urgencia de articular una respuesta social y política a la situación que estamos padeciendo. En él llama la atención su coherencia entre ideas y vida, y su profundidad ética.
Ahora, acaba de publicar en ediciones HOAC un libro titulado «Contra la crisis, otra economía y otro modo de vivir».
El libro es una selección de artículos ya publicados, debidamente clasificados, cuya lectura provoca la sensación de haber recibido un aldabonazo en la conciencia que interpela, convoca y llena de esperanza.
–En los artículos que componen el libro nos presentas una visión muy seria, por no decir dramática, de la situación actual. ¿Realmente es tan grave lo que está sucediendo?
–Yo quiero ser siempre optimista. Lo soy. Y trato de transmitir siempre un horizonte de esperanza. Creo en los seres humanos. Pero eso no me impide ver la situación tal y como es: unas 35.000 personas mueren de hambre cada día cuando las Naciones Unidas dicen que disponemos de capacidad potencial para producir alimentos para 12.000 millones de personas. El 60% de los trabajadores del mundo trabajan sin ningún tipo de seguro ni protección social mientras que hay una minoría de personas cada vez más rica. Es muy terrible.
–El problema de la pobreza y el hambre en nuestras sociedades y en el mundo es uno de los temas que abordas. ¿Es verdad que no les interesa el hambre de las víctimas?
–Yo no sé si les interesa o no en el fondo de su corazón, pero lo que es evidente es que actúan como si no les interesara. La FAO, el organismo de las Naciones Unidas para abordar los problemas de la alimentación, reclama unos pocos miles de millones de dólares para acabar con el hambre en el mundo, unos 45.000 cada año. Es 400 veces menos de lo que sólo la Reserva Federal de Estados Unidos prestó al 0,25% (casi un regalo) y en secreto a las empresas y bancos más grandes del mundo para que hicieran frente a la crisis.
–Si los cambios realizados o proyectados sobre el mercado de trabajo, negociación colectiva, pensiones, Estado del Bienestar, etc., se consolidan, ¿qué sociedad nos espera y qué futuro tenemos los trabajadores?
–Podemos contestar con total certeza porque se ha hecho ya en otros lugares: menos empleo, empleo más precario, con menos salario y menos seguridad, más pobreza y desigualdad y menos actividad económica y más crisis.
–Cuando íbamos a refundar el capitalismo han surgido «los mercados» que nos imponen su política, su moral, su ideología… como la única salida válida. ¿Es posible enfrentarse a ellos?
–Claro que sí. Se inventan los mercados como personaje para no referirse a quienes de verdad actúan: personas como nosotros pero con más recursos, grandes empresas, bancos, fondos de inversión. Los mercados no tienen voz, ni preferencias. Son los que actúan en ellos quienes deciden y tienen nombres y apellidos. Podemos hacerles frente simplemente mostrando con decisión que la preferencia social mayoritaria es otra. Y lo podemos hacer saliendo a la calle, votando, recurriendo al poder que tenemos los ciudadanos normales y corrientes, que es inmenso.
–Afirmas que hay otras formas de hacer frente a la crisis ¿Cuales serían las medidas principales a considerar?
–A lo largo del libro y en otros textos he propuesto soluciones alternativas. Hay que tener en cuenta dos planos: la crisis es sistémica y la produce un sistema corrompido, así que, o se cambia de sistema o seguiremos sufriendo este mismo tipo de perturbaciones. Pero lógicamente un sistema no se cambia de 0 a 100 de la noche a la mañana. Por eso se pueden tomar medidas que vayan en la línea de ese horizonte de cambio y que resuelvan, sin embargo, problemas del día a día, porque si no es así, ¿quién va a creer que tenemos soluciones de verdad? Pues bien, yo creo necesario actuar en cuatro frentes principales de modo inmediato: frenar la especulación financiera, garantizar la financiación mediante banca pública, garantizar la demanda y la actividad combatiendo la desigualdad y subiendo salarios y, como consecuencia de la deuda que ha generado la crisis, haciendo frente a ésta de otro modo. Concretamente, creo que hay que denunciar la deuda ilegítima, reestructurar el resto e implicar a los bancos centrales en su financiación. Todo ello requiere respuestas coordinadas a nivel nacional e internacional en las que no puede imponerse una simple voluntad de imperio o de los países más ricos.
–Parece que no acabamos de reaccionar suficientemente ante la gravedad de la situación. Conocemos tu trabajo y esfuerzos para crear una respuesta política, humanista y liberadora a la situación actual. ¿Qué valoración haces de los intentos que hay en marcha?
–Ya dije que quiero ser optimista y por eso veo con gran interés e ilusión las respuestas que han empezado a darse. Han sido un revulsivo. Espero que aumenten, que maduren, que lleguen a más gente y que se conviertan en el clamor ciudadano por la justicia que tanta falta hace para pararle los pies a quienes piensan y actúan como si el mundo fuese suyo.
–Los sindicatos están siendo muy criticados y sometidos a un desprestigio permanente. En tus artículos los criticas, por haber suscrito la reforma de las pensiones, y los valoras afirmando que hoy son más necesarios que nunca. ¿Es posible articular una respuesta al margen de ellos?, ¿qué deberían plantear para conseguir el apoyo de la mayoría de los trabajadores?
–Creo que no. Son imprescindibles. O existen o habría que inventarlos porque el mundo del trabajo sin organizaciones de defensa sería el infierno. Otra cosa es que los sindicatos son lo que son: organizaciones de defensa en un contexto, como el actual, de ofensiva y de poder extraordinarios del capital. Eso no sólo ha debilitado a los sindicatos sino a las propias clases trabajadoras de las que se nutren. Millones de trabajadores, bien por temor, por amenazas y por la ofensiva ideológica del individualismo neoliberal se han hecho muy conservadores e incluso reaccionarios. Esa es la realidad. El voto de los partidos de la derecha más extrema está en gran parte conformado por el antiguo voto proletario. Eso se traduce, entre otras cosas, en una derechización de las organizaciones obreras y en particular de los sindicatos. Salir de ese bucle es la clave de nuestro tiempo y eso creo que sólo se puede conseguir con mucha movilización, con mucho ejemplo y con mucho debate social. Hay que mostrar a la sociedad que no todos queremos lo que nos ofrecen, hay que construir nuevas realidades para que la gente vea que hay «otra vida» y que se pueden hacer las cosas de otro modo y a mejor satisfacción, y para que todo ello sea posible hay que hablar mucho y hay que rozarse, sobre todo, con la gente que no es o piensa como nosotros.
En otros aspectos los sindicatos van por detrás pero en ese aspecto creo que hay que reconocer que adelantan al resto de las organizaciones y movimientos sociales y políticos porque están mucho más en contacto, si se me permite y se me entiende la expresión, con las miserias del día a día que es en donde está la gente normal y corriente.
–En uno de tus artículos afirmas que la izquierda ha heredado de la Revolución Francesa la lucha por la igualdad y la libertad, pero ha prescindido de la fraternidad. Y lo calificas como un gran error. ¿Cómo la fraternidad cambiaría la praxis política?
–De una forma radical. Nos entenderíamos mejor y eso permitiría que hubiese más unión, seríamos más eficaces, menos cainitas y, al convivir mejor con la diversidad, entenderíamos mejor el mundo y podríamos cambiarlo más fácilmente. Y, además de todo, nos sentiríamos mucho mejor, más humanos, más nosotros mismos. Gozar de las personas que nos rodean, confiar en ellas y quererlas es mucho más satisfactorio que estar enfrentados.
Contra la crisis Juan Torres.jpg«Contra la crisis, otra economía y otro modo de vivir» es el título del libro. Este «otro modo de vivir», ¿pretende llamar nuestra atención sobre la responsabilidad personal en la crisis y en la respuesta a dar?
–Sí, pero no sólo eso. Quiero hacer referencia a que la sociedad debe basarse en un modo distinto de utilizar los recursos, de relacionarse con la naturaleza, de sentir las necesidades, de relacionarse con los demás… y, claro, eso no sólo implica que la sociedad, como un abstracto ajeno a nosotros, funcione de otro modo sino que nosotros también hemos de cambiar y hemos de aprender a vivir de otra forma, más humana, más amorosa, me atrevería a decir. Cuando digo que se trata de vivir de otro modo me refiero a que hay que cambiar todo. Parafraseando al grito que le dio un asesor a Clinton («es la economía, estúpido») yo diría ¡es la vida!, aunque quizá me ahorraría lo de estúpido que no parece muy fraternal…

14.10.11

Actividad de Amigos del garaje.

Día 18 de Octubre, martes, en los locales de El Garaje SL, en Madrid: Charla y diálogo sobre temas económicos de actualidad con Jesús Ordóñez Burguera, economista y especialista en mercados financieros, autor del libro "El Emir. 11-M-04" editado por nuestra editorial. Horas: a partir de las 18,30 h.

Evento en Facebook.


Día 21de Octubre, viernes, en la Librería La Malatesta, de Madrid, c/ Jesús y María 24 (Metro Tirso de Molina), a las 19,30 h.
20 aniversario de la muerte del escritor y periodista libertario Eduardo de Guzmán. Hablarán sobre su vida y obra: Rafael Cid, Carmen Delgado y Manuel Blanco Chivite.

Evento en Facebook.

20.9.11

Nuevas actividades de El Garaje:

Día 28 de septiembre, miércoles, presentación de LAGUARDIA NEGRA, de Manuel Blanco Chivite en la FNAC de San Sebastián 19 h.


- Día 29 de septiembre, jueves, en el Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, Cuesta de san Vicente nº 4, presentación del libro QUE QUEDE ENTRE NOSOTROS. EXPERIENCIAS CON NIÑOS EN TALLERES Y EN LA VIDA COTIDIANA. de Sara Blasco y Ramón Cascado. Asistirán los autores.

- Día 29 de septiembre, jueves, charla de Amigos de El Garaje sobre los últimos asesinatos del franquismo: los fusilamientos del 27 de septiembre de 1975. Con la participación de militantes antifranquistas de la época.
Lugar: Librería-café La Fugitiva, c/ santa Isabel nº 7; hora 19 h.
https://www.facebook.com/event.php?eid=251781544863584

8.9.11

Mientrastanto.e, número 94 de septiembre de 2011


Saludamos esta excelente noticia, una oportunidad más para compartir, aprender, debatir, crecer...

Aviso de la redacción:
Lector, lectora:

Tras no pocos esfuerzos nos es grato comunicarte el estreno de nuestra página web, www.mientrastanto.org

La web asume la publicación mensual del boletín electrónico mientrastanto.e, de modo que a partir de ahora recibirás en tu correo el sumario de cada número nuevo, redireccionado directamente a la web.

En ésta, además, estamos cargando la colección completa de mientrastanto.e y una buena parte de su revista matriz en papel mientras tanto (cuyos números nuevos seguirán rigiéndose sin embargo por suscripción a través de Icaria editorial).

El diseño de la web está pensado para facilitar la lectura, así como la búsqueda de materiales. Cualquiera de ellos, incluido un número entero del boletín, puede ser descargado e impreso en PDF.

En la página principal de la web aparece el sumario del mientrastanto.e más reciente, así como una serie de enlaces en colores verde y violeta: Los enlaces verdes remiten a las colecciones de la revista e incluyen un buscador (por Autor, Título o Palabra-clave). Los enlaces violetas agrupan (de más a menos reciente) los materiales de las secciones habituales del boletín (Notas, La Biblioteca de Babel, El Extremista discreto, Foro de webs y Páginas Amigas), a las que hemos incorporado cuatro secciones nuevas: Ensayo (con textos largos), En la pantalla (información cinematográfica), Y la lírica… (sección poética), y De otras fuentes (materiales seleccionados de otros sitios web).

No está aún completado todo el proceso de carga de materiales web, bastante laborioso, pero aún así creemos que valía la pena hacer coincidir el estreno en este nuevo medio con el nuevo curso. Para que el esfuerzo se vea compensado necesitaremos como siempre de tu ayuda en la difusión de la revista, cuyas suscripciones podrán realizarse ahora a través del portal web.

Cordialmente,

La Redacción de mientras tanto 
Número 94 de septiembre de 2011

Notas del mes

Por J.R. Capella
Por Albert Recio Andreu
Por Joan Busca
Por Fuertebrazo
Por Joaquim Sempere
Por J.R. Capella
Por Antonio Aledo

Ensayo

Juan-Ramón Capella
Eduardo García Manzano
Miguel Ángel Lorente

De otras fuentes

Rafael Poch-de-Feliu

La Biblioteca de Babel

Javier Tébar Hurtado
Sofi Oksanen

Foro de webs

Colección GARAJE NEGRO

El Garaje Ediciones presenta la colección GARAJE NEGRO, el Jueves 15 de septiembre, a las 19:00 horas, en el Estudio en Escarlata Librería S.L. Calle GUZMÁN EL BUENO, 46 (Esq. Fdez. de los Ríos) de MADRID. Estarán presentes los autores y David Panadero, periodista, escritor y estudioso de la novela negra.

Los tres primeros títulos:
Un paquete para el mánager, del escritor argentino Arturo Seeber.
Laguardia negra, de Manuel Blanco Chivite.
La niña que hacía llorar a la gente, de Carlos Pérez Merinero.


http://www.facebook.com/event.php?eid=235184729849073

22.7.11

Presentación de la colección Garaje Negro

Jueves 15 de septiembre, 19:00 horas, presentación de la colección Garaje Negro con Manuel BLANCO CHIVITE; en el Estudio en Escarlata Librería S.L. Calle GUZMÁN EL BUENO, 46 (Esq. Fdez. de los Ríos) de Madrid.

http://www.facebook.com/event.php?eid=235184729849073

http://www.nodo50.org/edic​ ioneselgaraje/index.html

http://www.estudioenescarl​ata.com/

La niña que hacía llorar a la gente

La última obra de un escritor de culto de la novela negra española, "La niña que hacía llorar a la gente", de la colección Garaje Negro, aparecerá en librerías durante la primera quincena de septiembre.

Autor: Carlos Pérez Merinero.
ISBN: 978-84-938214-6-3
390 páginas.
PVP: 20 euros

Texto Contraportada:
Se conocieron hace un tiempo, pero llevan años, muchos años, sin verse. Ella fue niña prodigio del cine español de los sesenta, pero ahora ya no es ninguna niña. Él no fue niño prodigio, pero sí hijo de anarquista.
El azar les unió hace años y de nuevo vuelve a hacerlo para conducirles a un pesadilla llena de realidad en la que los dos se verán las caras con otros niños.
Niños que todavía no han pasado de ser eso, niños, y que no saben que su destino es seguir siéndolo para siempre porque nunca crecerán. Los van a matar, son niños muertos. Muertos como perros. Putos perros muertos, eso es lo que son, y nadie parece decidido a acudir para rescatarlos. ¿Salvarán sus vidas o…? Cuidado con los puntos suspensivos.

Carlos Pérez Merinero (Écija, Sevilla, 1950) es licenciado en Ciencias Económicas por la Universidad Complutense de Madrid, ciudad en la que reside desde 1966. Entre 1973 y 1979 trabajó como profesor universitario. En la década de los setenta publicó varios libros sobre cine. Desde 1981 ha publicado once novelas, la mayoría de género negro. Ha participado en los guiones de más de una docena de películas.
En 1997 dirigió el largometraje Rincones del paraíso y entre 2001 y 2003 la trilogía en vídeo Franco ha muerto.
En 2010 – 2011 ha realizado, también en vídeo, Otro cuento de Navidad.

9.7.11

HOMENAJE A PINTO

PINTO: Camaradas y familiares en su despedida
Ayer acompañé a su familia y a, los y las, camaradas del PC a la despedida de PINTO, el "guerrillero". De su historia, con los Maquis, de su exilio, de su lucha por la República, y en general de los matices de su innegable personalidad sé lo que me han contado ellos. Yo he tenido el honor de ser testigo, y os dejo estas fotos con el permiso de su hija, que también quiso que compartieramos estos momentos.

Mila Carrero Sánchez

6.7.11

Biblioteca Negra

Las últimas novedades editoriales y cientos de títulos del género negro. Descubre a los personajes y los autores de los libros y películas policíacas, de intriga y misterio. Una web muy interesante.




29.6.11

DE MIS IMPUESTOS, AL PAPA CERO

NOTA DE PRENSA

Extremadura laica-Cáceres laica manifiesta su rechazo a la transferencia de fondos públicos que, por valor de 480.000 euros, efectuaran las instituciones extremeñas para el arreglo del santuario de la montaña de Cáceres.
Consideramos que por un lado la situación económica que atravesamos exige una exhaustiva selección de las inversiones públicas en aquellos recursos que alivien las necesidades de los ciudadanos, muchos de los cuales ni tienen para arreglar sus casa, ni casa que arreglar, ni un euro con que pagar la casa, los arreglos, el recibo del agua, y hasta el pan de cada día.
Por otro lado nos parece incomprensible que el Ayuntamiento de Cáceres, empeñado hasta las cejas se comprometa a regalar 90.000 euros de nuestro bolsillo para que se beneficien los dueños de un patrimonio ajeno, mientras dicha propiedad no sea pública.
Entendemos que asumir dicho gasto no es responsabilidad del Gobierno regional, ni del Ayuntamiento, ni de las dos Diputaciones, que junto a Caja Badajoz y Caja Extremadura tienen previsto aportar los 448.000 euros de la obra, con dinero de todos.
Nos da igual que si el Papa de Roma, o el obispado, quieren realizar arreglos recurran a la ingente riqueza de la iglesia o a la generosidad de los muchos fieles que participan en el culto a la imagen venerada en dicho santuario pero nos indignamos de que las autoridades civiles nos arrastren nuevamente a hacia un Estado inconstitucionalmente confesional.

26.6.11

Presentación: "Laguardia negra"

Acaba de aparecer el segundo tìtulo de la nueva colección Garaje Negro: "Laguardia Negra", de Manuel Blanco Chivite.

Se presentará en Madrid el próximo día 6 de julio, miércoles, en la Taberna El Alambique, calle Fúcar 7, a las 20 h. Metro: Atocha o Antón Martín.

Más información: www.nodo50.org/edicioneselgaraje

http://www.facebook.com/event.php?eid=225144564184268

20.6.11

El libro LAGUARDIA NEGRA de la colección GARAJE NEGRO.

El libro LAGUARDIA NEGRA de la colección GARAJE NEGRO.
Autor: Manuel Blanco Chivite.
ISBN: 978-84-938214-5-6
208 páginas. P. V. P. 14 euros


Laguardia, una hermosa villa de la Rioja Alavesa, es sin duda uno de los lugares más tranquilos donde pasar unos días de vacaciones disfrutando de sus paisajes, de su urbanismo medieval, sus murallas, sus iglesias y, desde luego, sus magníficas bodegas, sus excelentes vinos y su no menos excepcional gastronomía.

En tan pacífico lugar vienen a encontrarse dos hombres obsesionados, buscando cada uno su propia venganza. Uno actúa, el otro pretende ser el cronista de los hechos en los que él mismo se involucra. Pero las cosas se perfilarán muy pronto como mucho más complicadas y retorcidas de lo que cabría esperar.

Laguardia se convierte así, bajo la fría lluvia y la niebla de un mes de enero de 1995, en un pueblo de sorprendentes tintes siniestros: Laguardia negra.

15.6.11

“UN PAQUETE PARA EL MÁNAGER. Relatos negros de boxeo”.

El próximo jueves, 16 de Junio, a las 20 h. presentación en la Librería Centro de Arte Moderno
C/. Galileo, 52 Madrid


El Garaje Ediciones S. L. actualizo hoy su pagina web para ganar en claridad: http://www.nodo50.org/edicioneselgaraje/index.html


6.6.11

Presentación nuevo libro El Garaje Ediciones.

Arturo Seeber Bonorino es autor del libro "UN PAQUETE PARA EL MÁNAGER. RELATOS NEGROS DE BOXEO",  esta es una entrevista con el... leer más.
Presentación del libro 
Día: 7 de junio, martes.
Hora 19,30 h.
Lugar: Taberna El Alambique, calle Fúcar 7. Metro Atocha o Antón Martín.
Evento en Facebook.

15-m: Hartos de estafas y de impunidad

Juan Torres López y Carlos Martínez*
mientrastanto.e Nº 92 de Junio de 2011
La inmensa mayoría de los políticos, periodistas y tertulianos no han querido oír en los últimos tiempos a los jóvenes con tasas de paro del 45%; ni a las miles de personas que reclamaban al Banco de España y los tribunales que los defiendan de las estafas de los bancos en forma de contratos de swaps, clips y demás engaños; ni a los cientos de miles de familias que han perdido la vivienda; ni a las decenas de miles de pequeños y medianos empresarios que cierran sus empresas porque no reciben ni un euro de bancos que usan las ayudas públicas para seguir especulando; ni a los padres y madres de familia que tienen cada vez más dificultades para llegar a fin de mes mientras los beneficios de las grandes empresas y bancos se disparan; ni a quienes decíamos que las medidas que se estaban tomando no eran para resolver la crisis, sino para que quienes la habían provocado salieran de ella con más poder y más beneficios; ni a quienes empezaban a sentirse indignados porque, para crear empleo, el gobierno llamara a la Moncloa a los grandes directivos de las empresas y bancos que más puestos de trabajo han destruido en los últimos años.

Han estado haciendo oídos sordos a todo esto. Nunca hablan de que los bancos matan de hambre a la gente ni explican cómo les engañan y quitan sus viviendas. Y ahora que la gente reacciona y sale a la calle harta de todo eso, quieren ser ellos los grandes intérpretes de lo que está pasando. Pero se van a equivocar de nuevo.

Lo que está ocurriendo y lo que va a ocurrir en nuestras calles es bastante más sencillo de lo que parece. La gente ve, la gente lee y la gente entiende mucho más de lo que le ofrecen los medios propiedad de los bancos y de las grandes empresas que sólo programan bazofia para que la mayoría de la gente ni vea, ni piense, ni sepa nada inconveniente para ellos. Cada vez más gente se conecta a internet y habla con otras gentes para informarse por otras vías, y ha empezado a descubrir que Botín, Miguel Ángel Fernández Ordoñez, Francisco González, Mariano Rajoy, Esperanza Aguirre, Zapatero y compañía han montado una estafa colosal y que ya se ha empezado a cansar de soportarla.

Se han dado cuenta de que sí sabían que se iba a producir una crisis de gran envergadura, pero que la ocultaron para que no se viera la responsabilidad criminal de quienes la habían provocado: los bancos y las autoridades de los gobiernos y los bancos centrales que miraban a otro lado.

Se han dado cuenta de que las multimillonarias ayudas que les dieron a los bancos con la excusa de que así se iba a reactivar el crédito para que no se siguiera perdiendo empleo han sido también mentira, porque lo que han hecho los bancos con ese dinero ha sido emplearlo en especular con la deuda de los gobiernos y así extorsionarlos mediante el auténtico terrorismo financiero que practican las agencias de calificación para exigirles reformas que les den aún más ventajas.

Se han dado cuenta de que la reforma laboral, la de las pensiones, la de las becas y las ayudas a la educación, el recorte de los salarios y las que vendrán para modificar la negociación colectiva o para privatizar los servicios públicos, no tienen nada que ver con las causas de la crisis, sino que son la forma de abrir nuevos negocios para que sigan forrándose los mismos de siempre.

Y la gente empieza a darse cuenta de que ya no se puede soportar tanto engaño en nuestra vida política, con cientos de cargos imputados por corrupción sin que los dirigentes de los partidos les digan nada, con un bipartidismo favorecido por una ley electoral sencillamente no democrática, por créditos bancarios que nunca devuelven y por medios de desinformación propiedad de las grandes fortunas o de empresas y bancos que sólo informan de lo que les conviene. Es decir, miles de personas se han dado cuenta ya de que no vivimos en una democracia y de que, por tanto, hay que reclamar la Democracia Real cuanto antes.

Eso no es todo, porque también hay algo más. La gente que está en las calles, la que apoya a la que ya está en la calle y la que se va a ir sumando a la calle SÍ TIENE ALTERNATIVAS, aunque los políticos convencionales se empeñen en descalificarnos diciendo que somos antisistema (cuando en realidad es el sistema el que es antinosotros), que sólo sabemos protestar y decir que no.

Somos muchos y de sensibilidades variadas, pero basta ver los documentos que han ido circulando llamando a las manifestaciones para percibir que hay cuestiones comunes y básicas que nos unen a todos porque, por encima de nuestras diferencias, somos, sobre todo y simplemente, ciudadanos y ciudadanas que lo que queremos es algo tan elemental como democracia real y justicia de verdad.

Entre otras demandas que pueden verse en los documentos de Democracia Real Ya u otras organizaciones que apoyan las movilizaciones, como ATTAC, queremos que haya una ley electoral que no sea discriminatoria, que garantice la igualdad de todas las personas ante los procesos electorales, queremos una jurisdicción que expulse de la vida política a los corruptos, queremos leyes de medios que garanticen pluralidad y no la concentración perversa de ahora...

Queremos normas que garanticen que los banqueros y las grandes patronales no puedan extorsionar a los gobiernos ni imponer su voluntad a los poderes representativos. Queremos que las decisiones económicas las tomen aquellos que hemos elegido para que las tomen, y no otros disfrazados de mercados. Y que los mercados estén sometidos a la ética de la satisfacción social y no a la del lucro sin fin.

Queremos recobrar las empresas que los gobiernos concedieron a bajo precio a capitales privados y que ahora se llevan nuestro capital y nuestros beneficios a otros lugares despidiendo a nuestros conciudadanos y prestando servicios mucho peores y más caros.

Queremos una banca pública controlada estrictamente para que garantice financiación a los pequeños y medianos empresarios y a las familias.

Queremos medidas de urgencia para que se investigue a los responsables de la crisis y paguen con dinero y la cárcel por sus estafas, engaños y crímenes económicos aquí y en los paraísos fiscales.

Queremos una reforma fiscal que acabe con la injusta situación actual, que permite que los más ricos prácticamente no paguen y que hace recaer la mayor carga impositiva en los asalariados y pequeños y medianos empresarios de rentas más bajas, arruinando así a las clases medias y trabajadoras, que son el sostén de las democracias.

Queremos que los poderes públicos impidan desde ya que siga habiendo miles de familias que pierden sus viviendas a manos de las entidades financieras, que se penalicen las actividades especulativas y el que nuestro patrimonio natural y ambiental se siga destruyendo como hasta ahora sólo para que ganen dinero unos pocos desalmados.

Esto es más o menos lo que quieren estas personas, jóvenes y más maduras, que han irrumpido en nuestras calles como un tsunami que durará mucho más de lo que algunos se creen. No hace falta mucho debate para entender lo que piden, lo que pedimos. Es bastante elemental: que los culpables paguen el daño que han causado, que si antes han salvado tan generosamente a los ricos, salven ahora a las personas, y que se garantice que las decisiones que se toman en las instituciones políticas sean las que hayamos decidido los ciudadanos y ciudadanas cuando elegimos a nuestros representantes, y no, como está sucediendo, las que imponen los banqueros y grandes propietarios para salvar solamente sus intereses egoístas. Eso es todo lo que exigimos. De momento. —19 de mayo de 2011

* Juan Torres López es catedrático de Economía de la Universidad de Sevilla y miembro del Comité científico de ATTAC-España
(http://www.juantorreslopez.com)
Carlos Martínez es politólogo y ex presidente de ATTAC España
(http://www.carlosmartinezblay.blogspot.com)

3.6.11

Canciones de la Resistencia Española.

Este vinilo, publicado en Suecia en 197?, recoge una grabación en magnetófono, que a todxs os debe sonar. Para mí fue la música que me acunó en mis inicios revolucionarios.
Canciones de la Resistencia Española.
Su autor se mantuvo oculto, aunque todos sabían que era Chicho Sánchez Ferlosio, en ese momento, mediados de los 60, militante de la FUDE y del PCE (m-l). La cinta que circulaba en los primeros 70, la tiene xxxxx, grabada de casete a casete sin cables y no he conseguido pasarla a digital.
Si alguien tiene un casete original, en buen estado, ya podría hacer por pasarla.
El disco lo podéis descargar de la página del FRAP o en este enlace, que descarga directamente el archivo:




 Abrazos. Tomás Pellicer

2.6.11

Ese “Diccionario Biográfico Español” Otro corolario de la Inmaculada transición



Incluso a ciudadanos que no somos historiadores ni conocemos el oficio por dentro nos basta con mirar algunos de los nombres de la Real Academia de Historia para darnos cuenta que la carcundia más rancia domina a sus anchas y puebla densamente la Real institución. Que Luis Suárez, el autor de la voz “Franco” [1] de ese “Diccionario Biográfico Español” subvencionado con 5,8 millones de euros por las instituciones públicas, y con 500.000 euros más por la Fundación Botín (¡Dios los crea y ella se juntan apenas en cinco nanosegundos!), preguntado tras el escándalo levantado sobre si su entrada era o no equilibrada, responda que es “un texto objetivo sin juicios de valor (sic)” y que se ha “limitado a recoger lo que decían las noticias y la documentación”, que al hablarle de represión afirme que “eso no había que tratarlo en la biografía” y que “la guerra fue muy dura en los dos bandos”, o que al tocar el tema de la prohibición del catalán sostenga, feliz de conocerse a si mismo y de ser un ignorante de siete mil leguas, no sólo que “el catalán no estaba prohibido en absoluto” y que se utilizaba como “lo más normal del mundo”, sino que es ahora, precisamente ahora, “cuando se están prohibiendo el español en Catalunya” [2], que Luis Suárez, decía, haya sido capaz de formular todo este conjunto de insensateces e infamias sin mover un músculo y brazo en alto, es prueba casi concluyente del inmenso poder cultural del neofranquismo español. En las instituciones y fuera de las instituciones. Sabíamos de ello. Ganaron la guerra y el legado de su victoria sigue vivo y coleando. Ni reconciliación ni monsergas, eso son cosas de “señoritas”, “masones”, “eurocomunistas” y “antiespañoles”. El himno por la victoria de Contador sonó con la letra de Pemán. Todo cuadra. La transición no fue fácil. Derecha golpista en permanente estado de alerta, atentados de la extrema derecha fascista, Gladio, prisioneros políticos con muchos años de cárcel a sus espaldas y ansias de salir fuera, torturas policiales como pan nuestro de cada día, inmensos deseos de libertad entre la ciudadanía (y a un tiempo, neta mitificación de las conquistas políticas alcanzables y de la capacidad de intervención real transformadora en las instituciones públicas), son algunos de los elementos a tener en cuenta. A no olvidar. Pero, tres décadas más tarde, parece cada vez más obvio que el pacto de silencio, ese servilismo político-cultural tan poco medido y analizado, fue básicamente, por una parte, el olvido del inmenso legado cultural del republicanismo español integrador y de los valores socialistas que habían arraigado en un sector importante de la ciudadanía resistente antifranquista, y, por otra parte, la aparente democratización cultural de unas fuerzas políticas, económicas y sociales que no cedieron casi en nada y que siguieron defendiendo con la boca pequeña (o con la boca grande, dependió del momento y el lugar) el legado histórico del franquismo, “ese autoritarismo político que con, mano dura, demasiado dura en ocasiones, tan positivo había sido para el desarrollo económico de España”. De esos lodos estos barros abisales: unos callamos, no era el momento; otros no pararon de dar voces y de mover sus hilos e influencias. De todo aquello, todo esto. El “Diccionario biográfico” por ejemplo (cuyo coste, además, es una lección transparente de cómo se consiguen adeptos inquebrantables entre académicos, universitarios y “hombres de bien”. También aquí la pasta ayuda y da cohesión).
Por lo demás, no deja de sorprender por otra parte, es tema marginal, que un historiador de la altura y solidez de Ángel Viñas, del que tantos y tanto hemos aprendido, después de dar cuenta de unos 20 disparates académicos en la entrada “Franco” del Diccionario, finalice su artículo en Público señalando: “En definitiva, un grotesco intento de seudohistoria, en seguimiento de la estrategia estalinista de deformación del pasado”. No cabe desde luego ninguna nostalgia de Stalin ni ningún disimulo o duda sobre aquellas aberraciones historiográficas que le tienen como máximo responsable, pero ¿lo sucedido con el Diccionario neofranquista de la RAH cabe etiquetarlo como ejemplo de “estrategia estalinista de deformación del pasado”? ¿A qué viene apelar a procedimientos tan distantes aunque pueden tener más de un punto de contacto? ¿No será más bien este Diccionario un ejemplo de la importancia y las prácticas del revisionismo histórico de la extrema derecha española que llama “autoritario”, que no dictador porque sería “un juicio de valor”, al máximo responsable de asesinatos y fusilamientos de trabajadores cenetistas como José Arnal Cerezuelo en mayo de 1939, ciudadanos obreros que habían cometido el horrendo delito de sangre de estar sindicados? La revisión de la Segunda República, de la guerra civil, del franquismo, e incluso de la transición, del 23-F y de las tres décadas de Monarquía borbónica, no es ninguna estrategia estalinista sino revisionismo histórico-político de la rancia e incorregible derecha española. Y no sólo política desde luego.
PS. No sé si como IU pretende, habría que revisar o impedir la edición del Diccionario. Para futuras generaciones será todo un ejemplo de cómo se las gastaban los neofranquistas académicos. Leerán y no se acabarán de creerlo. Pero les enseñará.
Notas:
[*] La expresión del titular, como es sabido, es otro acierto del poeta, traductor, filósofo y profesor Jorge Riechmann.
[1] Voz revisada, como el mismo autor ha señalado, por la comisión de la RAH. Ni más ni menos.
[2] Público, 31 de mayo de 2011, p. 2.
[3] Angel Viñas, “Vuelve la seudohistoria”, Ibidem, p. 3.
Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

25.5.11

UN PAQUETE PARA EL MÁNAGER. Relatos negros de boxeo.

El próximo 7 de junio martes se presentará el libro "UN PAQUETE PARA EL MÁNAGER. Relatos negros de boxeo", de la nueva colección GARAJE NEGRO, de Ediciones El Garaje S. L. Su autor es Arturo Seeber Bonorino, escritor argentino afincado en España desde 1993 y ganador de diversos premios literarios.

La presentación tendrá lugar en la Taberna El Alambique, calle Fúcar número 7, Madrid. Metro: Antón Martín o Atocha. Hora 19,30 h.

Evento en Facebook: http://www.facebook.com/event.php?eid=172760372781414

ISBN: 978-84-938214-4-9
160 páginas.
P. V. P. 12 euros


Feria el Libro de Madrid, en el Retiro, del 27 de mayo al 12 de junio.

Los libros de EL GARAJE Ediciones SL estarán en la caseta nº 94 de Librería LAMALATESTA

17.5.11

Nota Informativa: ACTIVIDADES Y PROYECTOS. AMIGOS DE EL GARAJE

Mayo 2011
1. Está en curso la exposición de pintura 21 metros de sábana, de Pablo Mayoral. 
http://www.facebook.com/event.php?eid=205927099438169
Inaugurada en nuestro local (C/ Cacereños 54-garaje, 28021 Madrid), el pasado día 5 de mayo
se mantendrá expuesta hasta el próximo 15 de junio.
Puede verse vídeo-reportaje en el enlace:
http://www.youtube.com/watch?v=aIPVytmv4Rk
Más información y adquisición de obras: pmayoral75@gmail.com
2. Proyectos:
2.1. Acción pictórica (propuesta por Mariví Gallardo). Semana durante la que se retratará a las
personas –y mascotas– que vayan pasando, previa cita, por un local público. El tema discurre en
torno al anonimato/no anonimato. Fecha: Otoño, pendiente de concretar.
2.2. Publicaciones:
De aparición inminente, dos obras de la serie Garaje negro:
- Un paquete para el mánager. Relatos negros de boxeo. Autor: Arturo Seeber Bonorino,
escritor argentino afincado en Madrid
-Laguardia negra. Autor: Manuel Blanco Chivite
De aparición en otoño:
- La bala que cayó del cielo (Crimen de Estado. El caso Fernández Quesada) Autora: Rosa
Burgos. Exhaustiva investigación sobre el asesinato del joven Fernández-Quesada.
- La niña que hacía llorar a la gente. Autor: Carlos Pérez Merinero, autor de culto de la novela
negra española.
2.3. Mesa redonda. Temas económicos de actualidad. Ponente: Jesús Burguera.
Fecha: Septiembre. Aforo limitado.
2.4. Incorporación inmediata al colectivo de la página web Loquesomos.org
2.5. Archivo de documentación. Ya en proceso la digitalización de la colección completa de
Vanguardia Obrera y Joven Guardia por la Hemeroteca Municipal.
2.6. Fiesta del Vino de Amigos de El Garaje. Presentación del vino de Amigos de El Garaje.
Fecha: jueves 17 de noviembre de 2011 (provisional).
Están en marcha, además, la elaboración de una carpeta de grabados, y una nueva exposición
de fotografía y pintura, de cuyos detalles iremos informando.
NOTA: El número de cuenta de Amigos de El Garaje ha cambiado.
Los datos bancarios correctos son:
Titular: El Garaje Ediciones S.L.
Nº de cuenta: 0182 2328 49 0208510784

12.4.11

“El legado republicano y perspectivas actuales”

Jueves día 14 de 2011
16:00 horas, Homenaje poético, musical y floral en el Cementerio de Huesca a Galán, García y al resto de republicanos fallecidos.
19:30 horas, Conferencia “El legado republicano y perspectivas actuales” a cargo de Manuel Blanco Chivite y Pablo Mayoral Rueda, dos de los condenados a muerte por Franco en septiembre de 1975.
Presenta José Solana Dueso, catedrático de filosofía de la universidad de Zaragoza.
Proyección del documental “27 de septiembre”.
22:30 h. Cena de fraternidad republicana en la cafetería del Palacio de Congresos.

Organiza:
http://www.republicahuesca.org/index.php?

Colaboran:

Diputación Provincial de Huesca, Instituto de Estudios Altoaragoneses,

Círculo Republicano Galán y García, Gaiters d`A Tierra Plana


6.4.11

El 23 F en la reescritura de la transición

En mientrastanto.e Numero 90, del mes de abril de 2011 por Juan-Ramón Capella

En el treinta aniversario del golpe de Estado frustrado, prensa y radio se han afanado por reinterpretarlo, de la misma manera que se ha maquillado la transición, el cambio de régimen. Todos se han puesto de acuerdo en mutar la intervención del rey en aquellos hechos —con tal éxito que el propio monarca puede afirmar que ya se sabe todo de ellos— y en dejar en la más estricta penumbra dos cuestiones: que el episodio consiguió sus principales objetivos políticos, por una parte, y las acciones de EE.UU. para que así fuera, por otra. Eso sin hablar de la tergiversación del papel desempeñado por Juan Carlos de Borbón en el cambio de rumbo político para complacer a la administración norteamericana.
El problema político que la transición debía resolver era doble. En el plano interior, el rey designado por Franco necesitaba instaurar un sistema de libertades para legitimarse, y la oposición democrática exigía democracia, frente al inmovilismo franquista y de una parte sustancial del ejército, erigido en tutor de la transición. En el plano exterior, los Estados Unidos exigían la integración de España en la Alianza Atlántica, sin veleidades neutralistas.
El primer problema se resolvió, durante el mandato distensionista de Jimmy Carter, pactándose un régimen de libertades entre los representantes de la monarquía y la oposición democrática, aunque en forma de una partitocracia hermética a las demandas populares. Se hizo así para contener a la izquierda social y dar garantías a los tutores militares, que institucionalmente se erigían nada menos que en custodios del orden constitucional mismo. Con idéntico objeto se evitó la federalización de España, frente a las pretensiones periféricas. Con estas limitaciones y otras de las que no quiero acordarme aquí, se puso en marcha un sistema político someramente democrático, de hecho un sistema partitocrático de bipartidismo imperfecto con libertades individuales.
El problema exterior, en cambio, se enquistó: en Washington se presionó para que España ingresara en la Otan desde el mismísimo día en que se anunció la muerte de Franco, pero la izquierda se negaba a someterse a los USA y el presidente del gobierno y del partido de la monarquía, Adolfo Suárez, de ideología nacionalista española, se oponía también al ingreso en la Alianza Atlántica, creyendo que España podía liderar con la India el neutralismo en el mundo, la política antibloques militares que practicaban los que entonces eran llamados “países no alineados”.
El enquistamiento se agravó en 1980 con la llegada de Reagan a la presidencia de los Estados Unidos, quien desmanteló la distensión de Carter con una política agresiva no sólo hacia la Urss sino también respecto del neutralismo. Con eso quedó decidida la suerte de Suárez.
A lo largo de 1980 y principios de 1981 se desarrolló una campaña de acoso y derribo contar el presidente Suárez. El rey veía al general Armada como el recambio de su ahora incómodo presidente del gobierno, instando la promoción del general a segundo jefe del Estado Mayor. Armada obtuvo consensos del Psoe y de la derecha. La coalición de centro era ya una olla de grillos estimulada por el embajador norteamericano. Entretanto, el régimen autonómico, inicialmente concebido para Euskadi, Cataluña y Galicia, e imaginado al principio como mera autonomía administrativa para las demás regiones, se había consolidado y expandido con fuerza. La derecha política y social, amén de una parte del ejército, veía en esa consolidación una amenaza de disgregación del país. La legislación electoral, concebida para frenar al partido comunista, tenía —y tiene aún— la consecuencia colateral de magnificar la representación y la fuerza política del nacionalismo periférico. Tejero había esbozado un principio de golpe de Estado (la frustrada Operación Galaxia) en 1978, con la idea fija de que el gobierno pasara a manos de una Junta Militar —que en realidad no querría nadie: ni Reagan, ni los generales, ni el rey, pues eso habría derribado su transición; pero todos estarían de acuerdo en la “solución” Armada—. Los servicios de inteligencia orquestaron un ambiente de amenaza de golpe de Estado ya a finales de 1980, e incluso un anónimo Colectivo Almendros lo anunciaba abiertamente para los primeros meses de 1981 en el diario de extrema derecha El Alcázar. Tarradellas propuso también un “golpe de timón” autoritario al temer que la situación —con la inestimable colaboración de Eta— desbordara al gobierno y pusiera en peligro la autonomía catalana. Y los medios de los servicios secretos, hoy el CNI, en consonancia con el rey y con los norteamericanos, extendían el rumor de la inminencia de un golpe duro de generales ultraderechistas, para así justificar el golpe blando que debía llevar a Armada al poder. Suárez dimitió al verlas venir, creyendo que su cese detendría el golpe. Pero ya estaba en marcha.
El 23 de febrero de 1981, las bases norteamericanas en España fueron puestas en estado de alerta antes del golpe. Los hijos de los americanos no fueron al colegio ese día. Hubo movimiento de la flota yanqui y en las telecomunicaciones. Cuando se produjo la intentona, el secretario de Estado americano, Alexander Haig, declaró: “Seguimos la situación de cerca. Es un tema interno de España. Es demasiado pronto para pronunciarse”. Si hubieran sido secuestrados el gobierno y el Parlamento francés, ¿habría dicho lo mismo? Haig, unas semanas antes, había emitido una declaración muy precisa, en realidad una orden: “España debe fijar un calendario para su integración en la Otan”.
El golpe se estropeó gracias a su más esperpéntico protagonista: Tejero. Los malos modos de éste al irrumpir en el Congreso alarmaron al rey, que, como es natural, no podía dar su consentimiento a algo que pareciera inconstitucional. Además, dimitido Suárez, ya ni era necesario. De modo que Armada sólo fue autorizado a acudir al secuestrado Congreso de los Diputados a título personal (ese “a título personal” lo dice todo: no en nombre del rey). Y ahí, de nuevo, el obtuso Tejero, a quien los cerebros de la operación habían dejado creer que se rebelaba en favor de una Junta Militar, no permitió que Armada, con su previsto gobierno de concentración, negociara con los dirigentes políticos y que se dirigiera a los diputados retenidos en el hemiciclo. Armada debía conseguir su placet político para que todo pareciera constitucional. Con el fracaso de Armada, el rey ordenó emitir el mensaje grabado, que servía para todo lo que guardara las formas, neutralizó a los capitanes generales más renuentes y obtuvo la revocación del estado de sitio y la retirada de los tanques puestos en la calle por Milans del Bosch en Valencia.
En su aspecto de asonada, el golpe fracasó: Armada no pudo formar gobierno. Pero el gobierno que sustituyó a Suárez cumplió los objetivos centrales del golpe: el ingreso de España en la Otan —el objetivo externo—, y puso freno mediante una ley (la Loapa) a las autonomías, el objetivo interno de la intentona.
La transición no culminaría hasta que el triunfador de las elecciones siguientes al golpe de Estado semifrustrado, el Psoe de Felipe González, ratificara el ingreso en la Otan forzando la voluntad de la población española. Reagan contaba más que ésta. Con eso se desactivó políticamente —aunque no constitucionalmente— la tutela militar sobre el régimen español, tutela que pasó a manos de la Alianza Atlántica —de la que de todos modos forma parte el ejército de aquí, que en cualquier caso sería el brazo ejecutor de sus eventuales decisiones—. La voluntad popular ha quedado supeditada a la Alianza Atlántica desde entonces. Eso ha determinado la participación española en guerras inicuas y en aquellas en las que no se nos ha perdido nada: en Iraq, en los Balcanes y en Afganistán.
La Constitución de la Segunda República española disponía en su art. 6: “España renuncia a la guerra como instrumento de política nacional”. Nada parecido se encontrará en la constitución vigente.
Addenda: malicias
Hay muchas cosas oscuras en torno al 23 F. El embajador americano, Toddman, salió de su embajada aquella noche y no se sabe dónde paró mientras el Congreso y el gobierno estaban secuestrados.
Una unidad militar ocupó TVE, pero salió de allí cuando el rey pidió cámaras para grabar su mensaje. De esa unidad nunca se supo, jamás: ni quiénes eran, ni quién la mandó allí y ordenó luego retirarla, ni cuál era su misión. Ningún militar fue juzgado por ocupar la televisión pública —por lo demás, la única existente entonces—. ¿Ocurriría lo mismo ahora?
El 24 de febrero, en reunión de los dirigentes políticos con el rey, Adolfo Suárez, aún presidente en funciones, se ofreció a prolongar unas semanas su mandato para esclarecer quién había estado detrás del golpe. Felipe González se opuso terminantemente a eso. El gobierno de Calvo Sotelo, un político gris de históricos apellidos, se adhirió a la Otan. Luego hubo elecciones, que el Psoe ganó por abrumadora mayoría.
Felipe González obtuvo la ratificación en referéndum del ingreso de España en la Otan con la condición de que no se integraría en su estructura militar; y la obtuvo chantajeando a la ciudadanía con la amenaza de no administrar el no a la Otan si triunfaba ese no, esto es, con la amenaza, el día anterior al referéndum, de dimitir. La mayoría de la gente no supo ver que esta amenaza era un farol, ni que la no integración en la estructura militar de la Alianza era puro camelo.
Años atrás, en la población barcelonesa de Molins de Rei existía un hermoso puente de piedra rojiza, sobre el río Llobregat: el puente de Carlos III. Quisieron sustituirlo por un puente para autopista, pero la gente se opuso obstinadamente, tanto en Molins como sobre todo en Barcelona. Tan obstinadamente y con tanta fuerza que al final las autoridades anunciaron que sólo lo desmontarían para reponerlo en otro lugar; y para convencer a las gentes numeraron las piedras del puente, unas piedras numeradas cuyas fotos aparecieron en todos los diarios catalanes.
Del puente de Carlos III nunca más se supo. Como de la no integración en la estructura militar de la Otan.
Marzo de 2011

 
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