14.11.12

No somos conscientes de la que nos esta callendo


Hoy 14N, día de la huelga general, por cuestiones de salud, me ha cogido en mi pueblo, Jerez, digo pueblo por costumbre, ya que es la ciudad más extensa y poblada de la provincia de Cádiz, y también lo es en estadísticas de paro, ya no solo de la provincia, si no del estado, al salir a la calle en mi barrio me he encontrado el pequeño comercio abierto, contados los establecimientos cerrados, andando (el que anda mueve el corazón), me he dirigido hacia el centro para asistir a la primera manifestación convocada del día, el paso por las calles no cambiaba el panorama, pequeño comercio y medianas superficies abiertas con total impunidad, alguna con recato de media persiana echada, recato que reflejaba más vergüenza, que miedo a posible piquetes. De hecho avanzando me ido encontrando con algunos, su mera presencia hacia cerrar los establecimientos, ninguna violencia, lo más un petardo a algún recalcitrante. Llegado a la Plaza del Arenal, lugar de concentración para la manifestación intercambio con compañeros de información de como venia desarrollándose la huelga, paros muy altos en educación, sanidad, administraciones públicas en la poca industria con la que contamos, en fin un seguimiento desigual, pero importante, la manifestación se desarrollo con unas 10.0000 asistentes, por la tarde otra de la CGT reunió en torno a 1.500 personas. Hasta aquí los hechos. Y ya reposado uno comienza a darse cuenta, de que sin ser un fracaso, la cosa no ha funcionado como debiera. En este pueblo con la tasa de paro más elevada, donde el ayuntamiento mediante un ERE se ha desprendido de 300 trabajadores de la plantilla y con pensamiento de despedir más de las empresas públicas de las que participa, unas calles donde el amontonamiento de basura se hace palpable después de casi una semana de huelga, ante la pretensión de la empresa de prescindir del 20% de la plantilla, cantidad que recorta el ayuntamiento a la empresa.
Desde lo problemas que se viven en la Ciudad, esta debía haber despertado como una solar, con todo cerrado y todos en huelga, excepto los servicios imprescindibles. Pero no, el día ha transcurrido como una jornada normal.
En conversaciones mantenidas días anteriores con personas de otros países, estos me mostraban una gran preocupación por España y me expresaban su solidaridad. Las políticas de recortes tanto económicos como de derechos les alarmaba y en verdad que yo no podía trasmitirle que esa misma alarma fuera en sentimiento predominante en la sociedad española, en el estado español, y en los pueblos que la configuran, importa más el futbol que la que esta cayendo. Y la preocupación por la voluntad soberanista de Cataluña es un invento de la derecha más retrograda, que para nada quita el sueño a los ciudadanos.
Hace unos dos años si sentíamos alarma e indignación por lo que andaba sucediendo en Grecia y veíamos el deterioro de su sanidad de su educación de sus servicios públicos con preocupación.
Pero parece que la agenesia nos invade, y la indignación, la preocupación la alarma que todos y cada uno debíamos sentir por lo que nos esta cayendo encima y que no se aventura que escampe. No se hace sentir en las calles y plazas y mucho me temo que cuando nos alcance a todos la natural alarma, será tarde y derechos sociales conquistados con gran esfuerzo habrán pasado a mejor vida y estaremos a mereced de ese capitalismo sin corazón ni entrañas que llaman neoliberal.
No queriendo quitar importancia a la jornada de hoy, sinceramente no me siento, ni debemos sentirnos satisfechos, si ellos se endurecen, nosotros tenemos que endurecernos más, y gritar una basta ya y unidos como una cadena no dejarles pasar ni una más y empujar con fuerza para ir recuperando el terreno perdido.
No es baladí lo que nos jugamos, no podemos dejar una sociedad en perores condiciones a las generaciones que no preceden, no podemos olvidar de que venimos de un largo periodo fascista autoritario y no podemos volver a algo semejante, debemos tomar  conciencia de que el tiempo va en nuestra contra y si no los paramos y los hacemos retroceder, no será este Estado Plurinacional en que vivimos un lugar en el que seguir viviendo ni nosotros ni nuestros hijos.
Pedro Calvillo Serrano adiro61


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