23.3.07

¿Por qué los bibliotecarios decimos no al préstamo de pago?


PÁSALO:


¿Por qué los bibliotecarios decimos no al préstamo de pago?

Y cuando se habla de bibliotecarios se habla también de muchos autores, investigadores, editores, libreros, profesores, estudiantes, lectores y usuarios asiduos a las bibliotecas.

1. Como afirma la UNESCO, los bienes y servicios culturales no deben ser considerados como mercancías o bienes de consumo, por tanto, no debemos dejar que la lógica del mercado entre en la biblioteca.

2. La imposición de este canon terminará repercutiendo en los presupuestos destinados a la adquisición de libros, lo que danará tanto a autores como a usuarios.

3. Las bibliotecas no compiten con autores y editores, sino que son sus aliadas, ya que garantizan la permanencia y disponibilidad de sus obras mucho mejor que las librerías.

4. El préstamo gratuito de libros y otros materiales culturales no perjudica las ventas.

5. Las bibliotecas ya pagan derechos de autor cada vez que compran un ejemplar de cualquier obra.

6. El dinero recaudado no irá para los autores sino a las entidades de gestión de derechos de autor que son entidades PRIVADAS.

7. El derecho a ser leido es la más importante significación del derecho de autor.

8. Los ciudadanos, a través de los impuestos, financian multitud de ayudas distribuidas entre autores y editores por el Estado.

PARA MÁS INFORMACIÓN ID A LA SIGUIENTE PÁGINA:

www.noalprestamodepago.org

17.3.07

Palestina inaugura su gobierno de unidad nacional

Hamas no ha tenido más remedio que ceder a un golpe de estado practicado desde el exterior con inestimables apoyos internos. Cuando a algún palestino o a algún árabe se le pregunte por la democracia a lo occidental, seguro que esbozará una media sonrisa de incredulidad como la de aquel que descubre al impostor que está tratando de mentirle. La guerra, el estado de sitio, el robo de dinero han doblegado el inequívoco resultado electoral.

Pero ahora, en teoría, se abren nuevas expectativas. Aunque EEUU e Israel no van a dejar de boicotear al nuevo gobierno, para los países árabes e incluso para la UE será más difícil. Los sionistas y los siocons y cristocons sólo van a reconocer plenamente a un gobierno que esté determinado a dejarse avasallar y pisotear por los invasores, pero no a nadie que trate de afirmar los legítimos derechos del pueblo palestino: a vivir en fronteras seguras tras la Línea Verde de 1967, a retornar los refugiados a la tierra de la que fueron expulsados y, si no pueden ejercitarlos, a luchar por conseguirlos con los medios a su alcance.

Noruega ya ha levantado el bloqueo, Egipto ha pedido que el resto de países hagan lo propio e incluso EEUU y Reino Unido han manifestado que están dispuestos a hablar con algunos ministros que no pertenezcan a Hamas. Israel, como era de esperar y como viene siendo habitual desde hace ya demasiados años, sigue diciendo que no hay nadie del otro lado con quien negociar. Todavía no se han rendido como ellos esperan, todavía tienen que seguir castigándolos para que renuncien a un estado viable sobre sus fronteras internacionalmente reconocidas, todavía necesitan cierto tiempo para terminar los planes de colonización y la limpieza étnica en el futuro gran Jerusalén —deben pensar sus estrategas.

¿Cuáles son las excusas esgrimidas por el imperio y sus sicarios en la zona?

1. El nuevo gobierno no reconoce a Israel, al menos todos sus miembros. Si el primer ministro Haniya ha dicho que pretende establecer un estado palestino sobre las fronteras del 67, ¿no quiere decir eso que admite que al otro lado haya un estado judío? ¿no quiere decir eso que renuncia a reconquistar sus terrenos ocupados antes de esa fecha por los colonos hebreos?

2. El gobierno de unidad no se compromete con los acuerdos anteriores firmados por otros gobiernos palestinos. Falso, no solamente Haniya ha manifestado lo contrario en el Parlamento, sino que ha anunciado que Hamas se integrará en la OLP, signataria y valedora de los mismos. Por contra, ¿qué ha hecho Israel con Oslo sino dinamitarlo? ¿qué ha hecho por el plan del Cuarteto sino obviarlo? De lo contrario, ya existiría un estado palestino constituido desde hace años.

3. Los palestinos no renuncian a la violencia. Los muy necios pretenden que cuando un pueblo está siendo colonizado, vejado, maltratado, asesinado, machacado, sitiado, robado... las víctimas sólo pongan la otra mejilla. La resistencia únicamente puede acabar cuando acabe la ocupación, esa es una obviedad fundamental y quien pretenda lo contrario lo desconoce todo de la naturaleza humana. Cuando el agresor renuncie a la violencia entonces podrá exigir lo propio a las víctimas. Y por violencia no me refiero sólo a asesinatos «selectivos», secuestros o incursiones varias, sino a todo lo que genera la violencia, fundamentalmente a la ocupación y colonización o a la construcción del muro del apartheid sobre suelo palestino. La reciprocidad es una premisa fundamental en las relaciones internacionales.

Veremos qué sucede en los próximos días. Palestina ha movido ficha, ahora le toca a la comunidad internacional. Si no, se perderá una definitiva oportunidad para la paz en la región... y en medio mundo. Y ya sabremos quienes serán los responsables.

9.3.07

Cena populista: El rencor de los necios.

Saldrán a la calle. Lo harán hoy viernes, y repetirán el sábado. Y todas las veces que haga falta, que el aburrimiento es muy malo.
Lo hacen por una causa que han hecho suya; se la hicieron ellos mismos o quizás se la dejaron hacer por otros. La excarcelación de De Juana Chaos es un fenómeno que ha invadido las profundidades más íntimas de su odio y su rabia, empujándolos en masa a tomar la calle. Después de todo, sus hipotecas siguen embargando sus vidas, sus sueldos siguen sin sobrepasar los mil euros y en algo han de descargar sus infortunios.

Y es que, piensan y no reflexionan los incautos aburridos y sus resabiados hipnotizadores, al gobierno socialista no le bastaba con permitir aberraciones morales como los matrimonios de maricones y tortilleras; ahora además cae frente al chantaje terrorista. Y España, la que fuera Reserva Espiritual de Occidente, cae en picado al precipicio de la perdición moral, política y social. Por puro vicio del Enemigo Rojo, claro.

De Juana Chaos, asesino de 25 ciudadanos inocentes, ha conseguido volver a casa. Y el mundo abrerztxale parece feliz frente a su particular victoria. Esto es así, y es espinoso explicar desde la corrección política los motivos por los que un hombre visceralmente odiado por la sociedad de nuestro país es devuelto a casa. Del mismo modo, y esto es redundar sobre lo ya dicho mil veces, que fue difícil explicar la excarcelación firmada por el Ministerio de Interior de hasta 56 presos etarras durante el anterior gobierno del PP (14 firmas de Rajoy y 23 del mismísimo Acebes)

No es necesario hablar de hipocresía y oportunismo, los hechos hablan por si mismos.

Evito escuchar ciertos medios, pero es imposible no percibir el profundo odio que desde alguno de ellos se deja sentir hacia el Gobierno socialista. En Telemadrid, medio de propaganda política de la temerosa Aguirre, van más allá, y a los interminables debates de guión y pluma se unen noche tras noche infinitos documentales sobre las víctimas del terrorismo. Puro chantaje emocional que ciega razones y une vísceras contra del Peligro Rojo.

Si atendemos al populismo simplón y burdo que muestran los instigadores de las manifestaciones de estos días, si nos cegamos mirando solo al sol y prescindimos de análisis inteligentes, es fácil acusar. Y así podríamos nosotros tachar a la derecha española de sacar banderas preconstitucionales en sus manifestaciones, de gritar más contra el presidente democráticamente elegido que contra la banda terrorista, de escuchar a representantes en el congreso español comparando la bandera fascista franquista con la republicana (y acusarla de igualmente inconstitucional!!!)

Es fácil entender la irresponsabilidad busca-votos y suicida del partido popular, las razones que conducen a la bajeza humana y política. Y muy difícil explicar, además de posiblemente poco adecuado, la posición del gobierno.

Escucharemos del gobierno alusiones a la caridad o la humanidad, pero la verdad no es ésa. El Gobierno socialista de Rodríguez Zapatero ha tomado la que posiblemente sea una de las decisiones más inteligentes jamás tomada en la lucha contra el terror de ETA. Zapatero ha salvado al hombre, pero ha matado al héroe.

Y a estas alturas, el peligroso era éste último.

7.3.07

mientrastanto.e Num. 45 del 03-2007

Hacia las lunas de marzo

El politicismo de la justicia

Que la administración de justicia es política no se puede negar: se trata de uno de los poderes del estado. Pero que esa administración se comporte de manera politicista, que trate de asumir funciones que le corresponden al poder legislativo o al gobierno, es una novedad que el Partido Popular está impulsando escandalosamente. El PP recurre sistemáticamente al tribunal constitucional o a los tribunales contra sus inevitables derrotas parlamentarias, asunto este último del que no nos ocuparemos de momento.

El politicismo del poder judicial destruye la confianza (más bien escasa) que podíamos tener en las instituciones del régimen actual: unas instituciones que nos metieron primero en la Otan, que además ignoraron el compromiso público de no integración en la estructura militar de esta organización, que luego nos implicaron en la primera guerra del golfo pérsico, después en la guerra contra Serbia, luego de palanganeros en Afganistán y finalmente en la guerra de Irak. Las mismas instituciones que además han renovado los benéficos pactos de los Estados Unidos con el régimen anterior (cuando nuestros derechos y libertades fueron intercambiados por bases militares); unas instituciones que han impulsado políticas neoliberales, que aceptaron dinamitar en Maastrich las garantías sociales de la Constitución de 1978 y que son impermeables a la voluntad de las gentes, reducidas a decidir alternativas: si gobierna Guatemala —el Psoe— o Guatepeor —el Partido Popular—. Empezamos a entender a los que decían: “Después de Franco, las instituciones”.

En el poder judicial estamos viendo hazañas de todos los colores: sentencias políticas del Tribunal Supremo, plegándose a las exigencias de las asociaciones de víctimas del terrorismo para no excarcelar a condenados que han cumplido condena; aceptación de la doctrina del derecho penal del enemigo en el cómputo del cumplimiento efectivo de las penas, o sea, cómputos de condena contra reo; informes del Consejo general del poder judicial que ni le competen ni le han pedido; y, más recientemente, perversión del principio del juez natural, cuando el juez concreto ya ni era natural: me refiero al escandaloso comportamiento de la Audiencia Nacional

Que un magistrado monte en cólera por la resolución que ha acordado uno de los tribunales de la Audiencia Nacional, que logre imponer a sus colegas la sustitución de ese tribunal por el Pleno de esa Audiencia —una jurisdicción especializada y, no nos vamos a engañar, especial, ya que juzga según leyes de excepción— para conseguir una resolución distinta y de sentido contrario, es completamente anómalo e ilegítimo. Pero el paso se ha dado. Un paso por encima de la ley.

Luego nos volverán a machacar con el famoso “estado de derecho”. Cuando lo que corresponde, ¡ay! Es todavía luchar contra las ilegalidades y las inmunidades del poder.

Abstencionismo electoral

El referéndum andaluz ha atraído a menos ciudadanos incluso que el referéndum del estatuto de Cataluña. Marca un nuevo hito en el distanciamiento entre la población y la “clase política”.

La despolitización de la población tiene raíces varias. Pero una de ellas es el creciente convencimiento de muchos ciudadanos de que la participación política establecida carece crecientemente de sentido en un sistema hermético a sus requerimientos. El asunto de la abstención es ambivalente, pues si por un lado es una respuesta lógica y espontánea —completamente distinta del abstencionismo ácrata en algunas elecciones de la época republicana, por ejemplo—, por otro es crecientemente peligrosa ante la ofensiva de la derecha por recuperar el poder y volver a instalarse en el gobierno con su actual discurso neoautoritario.

En el estrecho margen de movimientos políticos en que se mueve la población española, el gobierno del Psoe es, con todas sus vergüenzas, la menos mala de las situaciones realmente posibles hoy. Y corre el peligro de venirse abajo en la próxima convocatoria a elecciones legislativas. Las insidias del Partido Popular, a través de medios como la radio de la Conferencia Episcopal, han calado fuertemente en sectores de población que van más allá del espectro político propio de aquel partido. Hay también zonas enteras del país cuya economía se mueve al compás de la especulación inmobiliaria y que proporcionarán muchos votos al Partido Popular; hay gente de primitivo españolismo encorajinada emocionalmente contra el Estatuto catalán, y también gentes desencantadas por el incremento de las diferencias sociales abismales que generan las políticas neoliberales: gentes que en su día votarán, si lo hacen, contra quien gobierne. Por todas estas razones la continuidad del gobierno del Psoe no se puede dar por descontada. La ceguera de tantos respecto de la situación de los más, traducida políticamente, puede dar sorpresas desagradables. La derecha no se abstiene de votar. Y no hay que engañarse: con el PP de nuevo en el poder el autoritarismo quedaría introducido en España por muchos años.

Obama

Barack Obama es un precandidato del partido demócrata a las elecciones norteamericanas. Giulini, el alcalde neoyorkino de la tolerancia cero, será probablemente el candidato republicano: un derechista claro. El caso de Obama, situado a la izquierda de los Clinton, suscita interés: es una novedad que encuentra simpatías entre los votantes norteamericanos hartos de Bush. El senador por Illinois se opuso a la guerra de Iraq, sostiene que los USA han de “desescalar” su presencia en ese país y defiende un programa de política social interna que tiene sus raíces en el de Roosevelt.

Es obvio que ningún presidente norteamericano se ha apartado jamás de la política exterior que defiende con uñas y dientes los intereses de las multinacionales norteamericanas. No es de esperar que lo haga Obama en la hipótesis de que llegara a la presidencia. Dicho esto, este precandidato significa sin embargo un cambio que podría resultar menos dañoso para el mundo que el que representan otros. Tanto que en este momento la mayor curiosidad es ver cómo va a tratar de frenarle el complejo militar-industrial-intelectual que dirige realmente la política norteamericana: ¿matándole, como a los Kennedy? ¿Echándole mierda encima, como se ha hecho otras veces, antes de la convención del partido demócrata? El lector no debe perder de vista la trayectoria de Obama, significativa para comprender cómo funciona la dirección política de la globalización. Veamos qué tipo de perdigonadas recibe.

Muere una soldado española en Afganistán

Una chica gallega a quien se le ocurrió enrolarse y que fue a parar a Afganistán ha muerto en un ataque a un convoy militar español. Hay otros soldados heridos. Los militares españoles en Afganistán no hacen funciones de Cruz Roja o de ONG. Forman parte de una fuerza militar multinacional de la Otan que colabora con el ejército invasor norteamericano, avalada por unas Naciones Unidas claudicantes ante los hechos consumados. La verdad es la verdad, la diga Agamenón o su porquero.

Hay que lamentar la muerte de esa chica. Y hay que lamentar las muertes de otras chicas y chicos de cualquiera de los dos bandos. La violencia —la guerra, la ocupación militar— no soluciona nada: además de segar vidas humanas, crea otros problemas adicionales a los que había antes de ella. Las muertes de soldados españoles en Afganistán son completamente inútiles y no tienen justificación. Mueren para que los norteamericanos controlen el gas y el petróleo de esa región del mundo.

Es preciso salir de Afganistán. Nadie está allí en nuestro nombre. Hay que obligar al gobierno a reconsiderar —la educada palabreja es la que usa Llamazares— la presencia española allí. No en Afganistán; no en nuestro nombre.

Y así las cosas, hay que preguntarse qué esperan las Plataformas contra la Guerra para convocarnos a una gran manifestación por esta causa. Qué esperan, sobre todo, para coordinarse —hasta “confederalmente”, si se quiere— a lo ancho y a lo largo del territorio español. ¿Acaso las frena el nacionalismo de unos y otros? Sean cuales sean las diferencias políticas entre personas, hay que estar por un saludable internacionalismo para las cuestiones de la guerra y de la paz.

Tribunal Constitucional y Consejo del Poder Judicial

El Tribunal Constitucional acaba de dejar en manos de la Iglesia los contratos laborales de los profesores de religión. No llevar una vida acorde con lo que los ayatollahs del catolicismo romano consideran correcto podrá ser causa de despido.

Verdaderamente el TC ha ido demasiado lejos. Su decisión no es la esperable en un estado aconfesional y en una sociedad mayoritariamente laica, y en todo caso pluralista en materia de creencias. Esta decisión, junto con otras que la preceden en materias distintas, ha vuelto cuestionable, si no la existencia de este organismo, sí, al menos, la forma de su composición.

Los “teóricos del derecho” dicen que el Tribunal Constitucional es un “depositario del poder constituyente” de la soberanía popular, lo que le autoriza a decidir la interpretación de la constitución en el cambio social histórico. Y la cuestión es que si esa alta institución detenta tal “depósito de poder constituyente”, entonces lo correcto es que sus miembros, quienes dan vida a la institución, en vez de ser elegidos por el poder legislativo del estado lo sean por la propia soberanía popular; entre elegibles técnicamente cualificados, como ahora, pero conservando el pueblo soberano la capacidad de seleccionar tomando en consideración sobre todo la ideología política y social de los candidatos a jueces constitucionales.

El sistema político norteamericano separa claramente los poderes legislativo y ejecutivo del estado al disponer elecciones separadas y en tiempos distintos para esas instituciones. Esa separación, encaminada a dar mesura y equilibrio interno el poder estatal de los Estados Unidos, debería ser imitada por nuestro sistema político. Es preciso reclamar la elección directa por la ciudadanía de los magistrados del Tribunal Constitucional, y a mayor abundamiento de los vocales del Consejo General del Poder Judicial. Este último preside un poder del estado con insuficiente legitimación democrática, puesto que ese poder tiene una estructura funcionarial (es decir, en lo esencial burocrática, no democrática), con débil representación indirecta de la soberanía sobre su cúspide a través de la institución parlamentaria. El escándalo de la prolongación de los mandatos del Consejo del Poder Judicial por el filibusterismo del PP a la hora de elegir a sus sustitutos debería dar lugar a una acción inmediata por parte de los restantes grupos parlamentarios; a una ley que impida tal situación escandalosa, en el que un grupo político no mayoritario puede bloquear antidemocráticamente la renovación de un órgano tan importante como el Consejo General del Poder Judicial.

Con la Iglesia hemos topado

Verdaderamente, llevamos la cruz. La cruz de pagar con nuestros impuestos los emolumentos del clero católico, seamos o no creyentes. La cruz de financiarles el negociete que se traen con la enseñanza. La cruz de que los hechiceros tengan asignada hora de adoctrinamiento y proselitismo en la enseñanza pública (no digamos en la privada): la famosa “clase” —que no es una clase— de religión. La cruz de escuchar insidias por los medios de masas que posee y dirige la Conferencia Episcopal. La cruz de las misas retransmitidas por la radio pública cada semana —¿no pueden hacerlo sus propias emisoras?—. La cruz de mantener ejemplarmente la discriminación contra las mujeres en su rebaño. Y además de esas cruces y otras que no menciono, el escarnio de las cruzadas contra el uso del preservativo, el matrimonio entre personas del mismo sexo, el aborto... por no hablar del tácito apoyo de purpurados tan eminentes como Cañizares y Rouco, representativos y significativos de la deriva de la iglesia española, al partido más derechista del país.

Es hora de exigir la denuncia de los Acuerdos con la Santa Sede (por usar la denominación oficial) suscritos por el gobierno de Adolfo Suárez hace casi treinta años, que la Iglesia española ha incumplido por lo demás. Eso ha de estar en los programas no reaccionarios de las próximas elecciones legislativas. Hasta aquí hemos llegado y con la iglesia hemos topado.


El “escudo” de missiles norteamericano

El complejo militar-industrial norteamericano quiere instalar un “escudo” de missiles, cuyos sensores estarían naturalmente en Europa, para protegerse de eventuales ataques a los Estados Unidos de no se sabe quién. El “programa” no es sólo para alimentar la industria de guerra: busca también y sobre todo consolidar el poder militar y político USA sobre el mundo mundial. Este armamentismo americano encuentra comprensión en algunos regímenes europeos. La desmovilizada opinión pública europea parece esperar, para protestar e intervenir, a que los esforzados marines acaben echando abajo la puerta de su casa. Entretanto, y hasta el día de hoy, Mr. Pesc no ha abierto la boca.

No se me olvida: recordad a los secuestrados de Guantánamo también este mes.

[Juan-Ramón Capella]

"La muerte de la esperanza"

Presentación el libro
"La muerte de la esperanza"
de Eduardo de Guzmán

En la Asociación Colegial de Escritores

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Andrés Sorel, Manuel Blanco Chivite y Rafael Cid

Con asistencia de la viuda del autor, Carmen Bueno, y numeroso público asistente, el pasado mes de febrero se dio a conocer, en el local de la Asociación Colegial de Escritores, el último libro publicado por nuestra editorial, “La muerte de la esperanza”, de Eduardo de Guzmán, uno de los más preclaros testigos de los tiempos de la contienda civil y de la

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En el centro, Carmen Bueno


dura represión posterior. Dieron una semblanza del autor y de su obra el escritor y periodista Manuel Blanco Chivite, el periodista Rafael Cid y el escritor Andrés Sorel, secretario de la Asociación.

En la Librería Muga, de Madrid

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Rafael Cid y Manuel Blanco
Chivite

También con asistencia de Carmen Bueno, en el mes de febrero se presentó "La muerte de la esperanza" en la librería Muga, de Madid, disertando en esta ocasión sobre la obra del autor Manuel Blanco Chivite y Rafael Cid

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Manuel Blanco Chivite,
Carmen Bueno y Arturo Seeber

5.3.07

Ni petrodólares, ni petroeuros, «nukerials»

Mientras estamos a la espera de un nuevo aplazamiento en el lanzamiento de la bolsa petrolera en la isla de Kish —la verdadera bomba atómica de Irán contra los EEUU— Irán hace todo lo posible por hacer irreversible su entrada en el selecto club de las potencias nucleares del planeta. Así, mientras va ganando lentamente capacidad para el enriquecimiento de uranio para la obtención de combustible nuclear civil, el gobierno de la república islámica trata de precipitar lo que a todas luces parece irreversible. Dentro de una semana, según leo en varios medios on-line, se lanzará el billete de más valor de los que van a circular en Irán en los próximos tiempos, 50.000 riales. A la imprescindible imagen del ayatollah Jomeini en el anverso, el reverso llevará impreso el símbolo internacional de la energía atómica: un núcleo atómico rodeado de órbitas de electrones. Mientras el Consejo de Seguridad comienza a trapichear una segunda resolución de condena, en Irán van a por todas y en todos los frentes.

Curiosamente, comienzan a abrirse paso noticias de que Irán podría acelerar su programa nuclear y dar el salto hacia la consecución de una bomba atómica si es atacado por EEUU o Israel, justo el efecto contrario de lo perseguido. Esto recogía hoy El País:

"Después de un ataque, es posible que aumente el apoyo popular para (contar) con una capacidad nuclear iraní, mejorando la posición de los radicales y fortaleciendo los argumentos de que Irán debe estar en posesión de (una fuerza) de disuasión nuclear", resalta el texto de los expertos.


Al parecer hay mucha gente del establishment tratando de evitar una nueva guerra en Oriente Medio. Un regalo envenenado de los republicanos a los demócratas.

 
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